
Rusia, Corea del Norte y China cuyos gobiernos se preciaban de ser amigos de Nicolás Maduro, lo dejaron solo. Las potenciales mundiales se “están haciendo pasito” para no afectar sus intereses expansionistas.
China y Estados Unidos están enfrascadas en una lucha por la supremacía global. Sus métodos son distintos, pero apuntan a lo mismo: tener control sobre los recursos de los países latinoamericanos.
El más reciente caso, la intromisión norteamericana en Venezuela.
El mandatario del gigante asiático, Xi Jinping, es cuidadoso, pero certero como las serpientes. Donald Trump es más reactivo, inmediatista y, además, mediático.
Vladimir Putin parece guardar prudente silencio, pero igual, le interesa el petróleo de los latinos y otros recursos.
Lo que está en juego es el poder en nuestros territorios. Por ese motivo ni China ni Rusia reaccionaron con mayor contundencia frente al secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en un hecho que violentó la Carta de las Naciones Unidas y los principios más elementales del Derecho Internacional Humanitario (DIH).
UNA PARTIDA DE AJEDREZ
Lo que está ocurriendo es la reconfiguración del poder, de ahí que Donald Trump haya manifestado interés en intervenciones político-militares en Cuba, Colombia y México.
Su interés: las reservas minero-energéticas, al igual que en Groenlandia, a la que le metió muela.
En el caso venezolano no le preocupan unas eventuales elecciones, sino tener el control de la extracción y comercialización del petróleo a través de las multinacionales de su país.
La razón esencial para que desestimara a María Corina Machado y a Edmundo González, que en su momento fueron sus marionetas.
Utilitarista, nada más.
Colombia, como tantos otros en América Latina y el Caribe, está obligada a reconocer esa realidad y caminan con pasos de plomo en tanto trata de mantener su casa en orden.
Es como una partida de ajedrez, ni más ni menos.

LA AMENAZA ASIÁTICA
China resulta una peligrosa amenaza para Estados Unidos, no solo por la carrera encaminada a conquistar mercados, sino también, por el posicionamiento internacional de su divisa.
De despachar artículos baratos gracias a sus enormes economías de escala, los chinos dieron el paso de manera gradual a una oferta cada vez más sofisticada, capaz de competir con las grandes multinacionales.
Como solemos repetir los colombianos, se “dieron la pela” pero escalaron hasta ser competitivos en todo el mundo.
Cuentan con una infraestructura vial y de transporte que le lleva kilómetros a Estados Unidos, al tiempo que su engranaje industrial y tecnológico es cada vez mayor. No tienen competencia, ni siquiera de Rusia.
Su capacidad de generación energética está por encima de la de Norteamérica y Europa unidos, aparte de los niveles de conectividad digital que, entre otras, masificaron múltiples aplicaciones y llevaron a la casi desaparición del dinero físico.
Por eso Estados Unidos no se traga a los chinos, pero anda con cuidado.
LA BÚSQUEDA DE NUEVOS RECURSOS
China es líder mundial en la fabricación de vehículos eléctricos, robots, paneles solares y equipos de telecomunicaciones, entre otros segmentos.
Para expandir su producción requiere de las “tierras raras”, las que, sometidas a refinamiento, le traerían ventajas económicas.
En esencia es un conjunto de 17 elementos que se usa para elaborar imanes o catalizadores para la industria automotriz, entre otros destinos.
Por supuesto, no son unos angelitos. También tienen mentalidad imperialista.
Un ejemplo, los roces permanentes con vecinos como Filipinas o Japón. Y envían señalas claras de someter a corto plazo Taiwán con una intervención militar.
En su agenda también está quitarle espacio al dólar e impulsar el yuan.
Un coctel de ambiciones bastante peligroso. Y nos norteamericanos lo saben.
LA REACCIÓN NORTEMARICANA
Al encenderse las señales de alarma, el presidente Donald Trump no ha dado tregua. Inició sus reacciones con medidas arancelarias en el 2017.
En su retorno al poder, se agudizaron.
Aparte del alza de aranceles generalizada, la dinámica gringa se volvió mucho más agresiva, hasta que en octubre se firmó una especie de tregua por mutua conveniencia.

Pese a ello, la economía china sigue creciendo. Siguen avanzando a pasos firmes en el mercado, particularmente con sus exportaciones a precios altamente competitivos.
Y algo más: tras la invasión a Ucrania fue evidente el acercamiento entre Pekín y Moscú, el cual incluyó la compra del petróleo ruso objeto de sanciones internacionales.
Y la mirada de los chinos se mueve en todo el globo. Aparte de Latinoamérica, han dirigido sus baterías a África.
Se disputan los territorios con los estadounidenses.
Los países que les interesan son Guinea, Zambia, la República Democrática del Congo o Zimbabue que albergan grandes proyectos mineros, fundamentales en el proceso de transición energética.
En Asia ambas potencias cortejan a India o Indonesia, mientras Corea del Sur o Vietnam tratan de irse por la línea media.
A MADURO LO DEJARON SOLO
Rusia, Corea del Norte y China cuyos gobiernos se preciaban de ser amigos de Nicolás Maduro, lo dejaron solo.
China es hoy el principal socio comercial de Venezuela y otros países, al igual que proveedor de recursos de crédito.
No hubo mayores reacciones para no “calentar la plaza” con los norteamericanos. A los chinos les interesa seguir con sus reales asentados en territorio venezolano.
El Tío Sam no quiere bajar la guardia y cada nueva ficha que mueva en el tablero del ajedrez mundial, estará mediado por las consecuencias que sus acciones tendrían a corto y mediano plazo.

En el corto plazo nadie querrá exponerse a la ira de un Trump envalentonado por el éxito de su operativo militar en Caracas.
Estados Unidos tendrá que hacer esfuerzos para recomponer sus relaciones y recuperar la confianza de tantos que se han sentido atropellados por la política del Make America Great Again (Maga).
¿Y LA REUNIÓN DE TRUMP CON PETRO?
No pasará nada. Lo anticipo, nada. El propósito de Trump es bajar el tono de las relaciones, que estuvieron tensas por mucho rato.
Igual, tiene interés en los negocios y la presencia de multinacionales en Colombia.
¿Ganaremos algo? Muy poco o casi nada, salvo que el propósito del gobernante gringo sea enviar recursos para fortalecer la guerra contra las drogas.
La estrategia de mantener un cerco en el caribe con sus embarcaciones y el bombardeo a las lanchas, no le ha traído más que animadversión de sus connacionales, especialmente en el Congreso.
La única expectativa: ¿qué viene ahora? Porque es evidente que la reconfiguración del poder porque el interés de las potencias mundiales con los recursos minero-energéticos de América Latina, prosigue y cada día con mayores fuerzas.
Fernando Alexis Jiménez publica la columna Crónicas de Macondo en medios impresos y digitales. @CrónicasdeMacondo
¿Ya escuchaste el Podcast del SUGOV? Es hora de hacerlo, aquí https://tinyurl.com/sugov1
ANUNCIOS PARROQUIALES
1.- Lea la última edición del Periódico SUGOV haciendo Clic Aquí
2.- ¿Ya leyó la más reciente Crónica de Macondo? Léala Clic Aquí
3.- Si desea afiliarse al SUGOV descargue el formulario Clic Aquí

