
No faltan los críticos del gobierno del Cambio por ajustar el salario mínimo en un 23%. Y no estamos hablando solo de la ultraderecha del Centro Democrático. Los hay en todos lados.
Ajustar el salario vital en un 23% fue un paso agigantado en el camino de cerrar brechas sociales. Un anhelo de vieja data. Sin parangón histórico.
Sin duda, el punto en el que coincidimos.
Sin embargo, no han faltado los críticos. Que subieron los alquileres, que los precios de los productos básicos, que la canasta familiar por las nubles, que el precio de los pasajes.
El listado puede ser grande.
Pero hagamos un alto en el camino y admitámoslo: el problema no es el ajuste del 23% sino la especulación de quienes, aprovechando esa decisión gubernamental, decidieron disparar los precios todo.
Incluso, de los productos agrícolas.
“Es que ahora los campesinos cobran más, por aquello del aumento del mínimo”, dicen los sinvergüenzas en los centros de abastecimiento.
Mentira.
Los productores del campo siguen ofertando al mismo valor del 2025 y hasta menos.

Lo que no quieren es quedarse encartados con la producción.
Otro renglón que se disparó: el de los pasajes urbanos e intermunicipales. Irónico, ahora que avanza el proceso para disminuir el costo por galón de gasolina.
Los beneficiarios del ajuste en el salario vital son 2,4 millones de colombianos y sus familias.
Y con colocación informal, estamos hablando de XX colombianos.
En ese orden de ideas, no se justifica que se hayan disparado los precios en diversos ítems de consumo de los colombianos.
El asunto aquí es denunciar a los especuladores, intermediarios y avivatos que al amparo del 23% en el salario vital, quieren sacar ventaja.

Vivos, abusivos, inmisericordes, salvajes.
Por supuesto, los cuestionamientos de quienes están lejos del contexto de la realidad, han sido aprovechados por los gremios y todos aquellos a los que un gobierno popular les produce urticaria.
Colombia debe seguir en la ruta del Cambio, que favorece amplios sectores de la población, vulnerables y desfavorecidos, y la mayoría de nosotros ser salvaguardas para que la transformación del país, prosiga su camino.
Volver atrás, ni por el berraco. La única salida es avanzar, siempre adelante, con la mira puesta en una Colombia más justa, equitativa e incluyente.
Fernando Alexis Jiménez es periodista y publica la columna “Crónicas de Macondo” en medios digitales e impresos. @CrónicasdeMacondo
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