
Millares de colombianos en nuestras calles hacen lo que sea para ponerle la trampa al centavo.
¿Inventiva criolla? Sí, pero súmele otros dos ingredientes: malicia indígena y la necesidad de ponerle la trampa al centavo. Colombianos que han hecho lo que sea para no morirse de hambre, cansados de que las vísceras se revolvieran en su estómago con hambre.
Y pongo algunos ejemplos. Rafico, de quien soy amigo, llegó a Miami con una mano adelante y la otra atrás. Sin nada. Buscó aquí y allá, pero nada. Y montó un consultorio. Lo conocían como el hermano Osiris.
¿Cómo consiguió la clientela inicial? Con dos parroquianos a los que envolvió con el cuento. Y el “voz a voz” hizo el resto. Adivinaba la suerte, traía el ser amado, limpiaba de maldiciones, acababa con maleficios. De todo. Aunque él siempre me dice, entre risas, que era puro cuento. Y consiguió platica.
Me hizo recordar cuando los periodistas del otrora diario El Caleño nos turnábamos la elaboración del horóscopo y hasta incluíamos el número de la suerte para jugar el chance. Muchos lectores llamaron a la redacción para agradecernos porque se habían ganado sus chavos con esa cifra.

Otro ejemplo: Humberto Sarria, un primo al que apodaban el Conde, pero no por su título nobiliario, sino porque era condenado, es decir, terrible. Llegó a Armenia, varado, sin un peso, pero con ganas de rebuscársela.
Compró varios libros de sicología de segunda mano, abrió un espacio en una emisora local y montó el programa: “Los consejos del Conde” ¿Y los temas? Leía un tema de los libros y lo exponía como un erudito. Leía cartas de sus “oyentes” y les daba consejos. Incluso, tuvo su consultorio. Ya murió.
Pero hay otros que se han rebuscado a la buena. Por ejemplo, el restaurante Doña Pepa, uno de los más famosos en Maracaibo, propiedad de una colombiana que logró fama con la bandeja paisa y, en el Estado Falcon, del vecino país, conocí un negocio grande que comenzó con un compatriota varado, vendiendo arepas de choclo.
Compatriotas que encontraron en el rebusque, una salida a la crisis.
Fernando Alexis Jiménez es periodista. Publica su columna Crónicas de Macondo en medios impresos y digitales. | @CrónicasdeMacondo





