
Progresivamente los noticieros se ocupan de otros hechos de la vida nacional, pero no se puede dejar de lado la tragedia del pasado 10 de agosto.
Después de que la tierra temblara como si la fuerza descomunal de un gigante la estuviera sacudiendo a su antojo de aquí para allá, y que se cayeran casas y edificios y en muchos pueblos mágicos del Valle del Cauca no quedara adobe sobre adobe en los marcos de las plazas municipales, la rutina ha vuelto a apoderarse de todos, pero la calma no permite olvidar que la historia de Colombia cambió el pasado 10 de agosto.
Pasó el escándalo de los balones y camisetas que el presidente Abelardo de la Espriella repartiera en Buenaventura ante el desconcierto de quienes esperaban otro tipo de ayuda, y ya los damnificados esperan más que agua, víveres, pañales desechables para niños y pastillas para el dolor de cabeza.
“Hay que seguir adelante”, dijo una autoridad de Cali y esas cortas palabras sonaron tan demoledoras como la frase de “Aquí en Macondo no ha pasado nada”, de la escena de “Cien años de soledad” cuando, por todos los medios, se procuraba borrar de la historia las secuelas de lo que relataba Gabriel García Márquez como “la masacre de las bananeras”.
La tragedia sigue latente. Millares de familias sucumben ante la incertidumbre de qué va a pasar con sus casas, apartamentos y condominios que se agrietaron o sencillamente no resistieron el zangoloteo sísmico. Los usuarios dicen con preocupación que las aseguradoras no responden puntualmente sobre cuándo comenzarán desembolsos para la reconstrucción y, en otros casos, sencillamente están acudiendo a las argucias jurídicas para no pagar.
Sí, aquí en Macondo ha pasado mucho. Los noticieros ya se están enfocando en otros hechos y escándalos de la cotidianidad nacional, pero la zozobra no pasa, particularmente para quienes lo perdieron todo y duermen hoy arrimados donde amigos y familiares o en carpas plásticas de parques públicos.
En nuestro país la tierra rugió y no pueden quedar en el olvido quienes, en un abrir y cerrar de ojos, quedaron en la calle.
@CrónicasdeMacondo
Fernando Alexis Jiménez es periodista, escritor y podcaster. Publica la columna “Crónicas de Macondo” en medios impresos y digitales.





