Autor: Fernando Alexis Jiménez

  • Relato: ¡Nadie los ha olvidado, muchachos!

    Relato: ¡Nadie los ha olvidado, muchachos!


    Muchachos, nadie los ha olvidado. Viven en la memoria de todos. En adelante, cada vez que pasen por Puerto Resistencia, recordarán el tiempo en que todo un país soñó con una realidad distinta, de igualdad y justicia para todos.

    Por Fernando Alexis Jiménez – Dirigente sugoviano

    La escena es única en toda la historia de la humanidad. Todos están atentos. Sin quitar los ojos del picadito de fútbol en el cielo. Ese cielo del Dios justo en el que creo. Ese Dios que no rechaza a los que piensan diferente y que jamás le cerraría las puertas a quienes murieron convencidos de su lucha por un mejor país, con igualdad de oportunidades para todos, en el que se acaban las fronteras y las odiosas distinciones entre pobres y la “gente de bien”.

    –¿Qué es esa bullaranga? –, pregunta Pedro de camino hacia la enorme ventana. Luego, sonriendo, comienza a llamarlos a gritos:

    –Muchachos vengan, rápido. Vengan.

    –¿Y el partidito de fútbol?

    –Tranquilos, tienen toda una eternidad para retomarlo. Vengan, no se pueden perder esto…

    Y en cuestión de segundos, todos arremolinados. Hay jóvenes de Cali y del resto de Colombia. Murieron acribillados cuando ejercían su derecho a la protesta social. Los asesinaron con balas oficiales. Dieron su vida por el Paro Nacional.

    –Bacanísimo ese monumento de Puerto Resistencia–, comenta uno, con los ojos brillando de emoción.

    –Parcero, mirá a Luis Enrique, a Carlos, a Julio y a Sandrita…

    –Pillate, mis cuchos están allí entre la multitud…

    –Hasta la vecina, la que nos cuestionaba tanto, está entre la gente…

    La sonrisa amplia alumbra el rostro de Pedro. Comparte el gozo de los muchachos. “¿De primera línea, dizque les decían?”, murmura antes de decir, con voz emocionada:

    –Muchachos, nadie los ha olvidado. Viven en la memoria de todos. En adelante, cada vez que pasen por Puerto Resistencia, recordarán el tiempo en que todo un país soñó con una realidad distinta, de igualdad y justicia para los marginados. Y los padres les dirán a sus hijos que ese monumento se construyó para no olvidar a los que regaron con su sangre, las semillas de esperanza que jamás morirán, porque están sembradas en la historia de un país que está despertando del letargo de muchos años.

    Y las risas de todos celebran ese momento único e irrepetible porque saben que Colombia se puso de pie para aplaudir con gratitud, su actitud valerosa y que ese rumor de los aplausos no se terminará jamás porque viven en los corazones de quienes creemos en un cambio con justicia social.

    MONUMENTO A LA RESISTENCIA

    Hace mucho tiempo no se erigía un símbolo gigantesco—algo más de doce metros—que recogiera la esperanza de todo un pueblo. El “Monumento a la Resistencia” fue construido en tiempo récord, desde mediados de mayo pasado.

    “Es la representación de un puño que sostiene la palabra ‘resiste’ con los colores de nuestra bandera de Colombia como mensaje de unidad de que esto no sólo lo hizo nuestro pueblo caleño sino el colombiano. Estamos haciendo un sentido homenaje a las víctimas del paro”, indicó Juan, vocero de los manifestantes de esa zona.

    En su diseño y armazón se invirtieron muchas horas, algunas de ellas bajo el sol incandescente de una ciudad como la Sultana del Valle, que arde desde que amanece hasta que cae la noche. Nada los detuvo, hasta que dieron por concluida la tarea, hoy visible varios kilómetros a la distancia.

    AUTORIZACIÓN OFICIAL

    Aunque al alcalde, Jorge Iván Ospina, no lo quieren ver ni en pintura por considerarlo un traidor de las clases populares, no tuvo más remedio que aprobar la construcción.

    Una comisión del Departamento Administrativo de Planeación de la Alcaldía realizó una inspección al monumento para que fuera seguro para quienes estuvieran en la zona.

    “Hay que reconocer ese monumento como una expresión cultural del momento histórico que estamos viviendo como ciudad y eso no necesariamente está mal”, afirmó el director, Roy Alejandro Barreras.

    De haber dependido plenamente de una firma del pretendido mandatario local o de la gobernadora, Clara Luz Roldán, hubieran negado la autorización. Comprensible. Hiere su sensibilidad. Desde su perspectiva militarista, el momento puede parecerles una expresión de extrema izquierda o la reivindicación del terrorismo.

    UNA INAUGURACIÓN SINGULAR

    La celebración del acto inaugural rompió los esquemas. Hubo música, alegría desbordante en los rostros, lágrimas entre quienes han perdido sus familiares a manos de las fuerzan del establecimiento y algo fuera de serie: un cacerolazo con acordes de sinfonía.

    ¿Cuántos estuvieron? Miles. Y cuando decimos miles, son miles. Por supuesto, los que dejaron de asistir, fueron los pocos privilegiados que se sienten –equivocadamente, por cierto—con la capacidad de definir qué está bien y qué está mal.  Se quedaron en casa mordiéndose el codo, porque esa gigantesca mano empuñada, les recuerda una y otra vez, que sus esfuerzos de acallar la protesta social, han sido vanos y con el tiempo, perderán toda su fuerza.

    El monumento luce mejor y debe convertirse en un referente de Cali, antes que el Sebastiano de Belalcázar, que recordaba el genocidio del pueblo indígena americano…

    NOTA IMPORTANTE: Los planteamientos expresados en este artículo comprometen a su autor, quien se hace responsable, y no necesariamente reflejan el pensamiento político-sindical del movimiento sugoviano.

    Blog del autor: https://cronicasparalapaz.wordpress.com/

  • “Amor encapuchado” en tiempos del Paro Nacional

    “Amor encapuchado” en tiempos del Paro Nacional


    Dedicado a Marcelo Agredo, Cristian Delgadillo Sánchez, Segundo Jaime Rosas, Nicolás Guerrero y  Elkin Andrés Fernández, algunos de los jóvenes asesinados en Cali y en Colombia por la fuerza pública.

    Por Fernando Alexis Jiménez – Dirigente sindical

    En el fondo suena atronador “Amor encapuchado”, de Anarkía Tropical. Las notas multicolores emergen estridentes desde una cabina de sonido junto a una trinchera popular, en una de las muchas ciudades de Colombia, aún en resistencia. Un tema pegajoso que habla de barricadas. “Un cuerpo de silueta hermosa y tras la capucha, unos ojos me miraban”, dice la letra. Es una escena fugaz de cómo surgen las chispas del gusto y del amor entre dos jóvenes de los tantos que defienden la lucha del Paro Nacional en Colombia.

    El escenario es el mismo para dos jóvenes de “primera línea” que decidieron contraer matrimonio en el barrio Aures, de Buga. Así, como en el disco. Se juraron amor eterno, encapuchados. Ella con un vestido negro, elegante, aún muy jovencita,  y él, cubriendo su rostro y con un escudo elaborado a partir de una tina de aluminio.

    Prometieron estar juntos hasta el final de sus vidas o hasta que la represión brutal de la fuerza pública los separe. Como toda pareja de enamorados, les brillaban los ojos. Tenían una sonrisa a flor de piel escondida con tela oscura, para protegerse.

    –A los jóvenes nos están matando porque salimos a las calles a protestar.

    –Sí, pero confiamos en una nueva Colombia para nuestros hijos—dice la muchacha tras escuchar a su, ahora, esposo.

    El sacerdote se hace a un lado, prudentemente. Algunos de los poquísimos asistentes, lloran apreciando ese momento único entre las sillas plásticas que han sido distribuidas en el modesto recinto.

    La familia les tiene un “sancochito de gallina y una tortica”, como decimos la inmensidad de pobres de Colombia. Los millares de hombres y mujeres que viven del rebusque, porque a diferencia de la imagen que vende el presidente Iván Duque a nivel internacional, en esta tierra el desempleo cabalga sobre las estadísticas con cifras alarmantes.

    OTROS NO TUVIERON ESA MISMA OPORTUNIDAD

    Otros jóvenes, con iguales sueños, ganas de luchar, empuje cuando salían a “frentiar lo que fuera”, también enamorados y que le dijeron a su novia que “cuanto termine toda esta vaina, pensamos en el futuro”, no tuvieron la misma oportunidad.

    Salieron de casa ante la mirada angustiada de sus madres y el corazón palpitante de sus padres. Como cantaba Piero: “Él tiene los ojos buenos, y una figura pesada. La edad se le vino encima sin carnaval ni comparsa. Yo tengo los años nuevos, mi padre los años viejos. El dolor lo lleva dentro, y tiene historia sin tiempo, viejo mi querido viejo…”

    La realidad de ellos, tal vez era otra. Ahora en las calles se está peleando por un futuro. Y pocos lo entienden, como el taxista que me trajo a casa. Sobrevive con cuarenta mil pesos diarios, sin ninguna garantía ni seguridad social, y se queja de las manifestaciones. “Ya deben dejar esas protestas, estoy cansado…”, reniega.

    Igual que tantos otros, no han hecho una evaluación de los logros del Paro Nacional. La caída de la reforma tributaria, de la reforma a la salud, de la propuesta que hace carrera de involucrar los jóvenes en una política que consulte las realidades populares y, además de otras cosas positivas, la advertencia al presidente, Iván Duque, de que si pretende impulsar nefastas reformas de carácter laboral y pensional, el pueblo sale de nuevo a las calles.

    Y en medio del fragor de la lucha, junto a los sindicalistas que marchamos, los jóvenes de primera línea, que hicieron lo que muchos reconocemos, amerita arrojo: enfrentar las arremetidas inmisericordes de la fuerza pública.

    En homenaje a los jóvenes del primera línea asesinados, se realizaron velatones en diferentes lugares de Cali

    NO SE PUEDE DESCONOCER SU APORTE EN LA LUCHA

    Millares de colombianos se rasgaron las vestiduras por los cortes de ruta o bloqueos como los llama peyorativamente el presidente Duque. Ese término les resulta más sensacionalista a él, a los “camisas blancas” de Ciudad Jardín en el sur de Cali, y a Escobar, el paraco frustrado que aparece disparando junto a la policía, muy cerca de la Estación Univalle.

    Nadie puede negar que los bloqueos eran necesarios. De otra manera, el pueblo colombiano no habría sido escuchado. Claro, durante algunos días hubo escasez, pero las cosas hay que mirarlas a largo plazo, en una línea de tiempo amplia. Lo que se ha librado es una batalla sin parangón histórico para legarle a las nuevas generaciones, un país que ya no soporta que le pongan el pie en la nuca.

    ¿Quiénes fueron clave en todo este proceso? Los jóvenes. Hombres y mujeres. ¿Por qué encapuchados? Por una razón sencilla: si se dejan ver, los matan las fuerzas oscuras del país, que todos saben que existen y de quiénes se trata, pero nadie se quiere referir a ellas.

    LOS GRITOS DE LA MUERTE

    El día que mataron a Cristian Delgadillo Sánchez y Segundo Jaime Rosas, frente al lugar donde vivo, los vi batallando desde temprano  tras la violenta recuperación que hicieron el Esmad y el Ejército del espacio que ocupaban en el Puente del Comercio.

    ¿Armas? No les vi en sus manos. Comparten la misma opinión nuestros vecinos, que fueron testigos. ¿Escudos y rocas? Sí. Claro que los tenían. Yo mismo, en mi lejana juventud, tiré piedra cuando subían el precio del bus urbano, consciente como mis compañeros del Colegio “Eustaquia Palacios”, de que esa medida afectaba el bolsillo de nuestros padres, obreros del común que vivían de un modesto salario.

    Eran otros tiempos. Lo que repartían los antimotines de la época, era garrote y con generosidad, por cierto. Hoy, por obra y gracia de un fantasma, pareciera, se reparte bala y las autoridades dicen no saber de dónde provenían. Cosas del país del realismo mágico de Gabriel García Márquez.

    Un joven fue golpeado en el pecho por una bala aturdidora. Estaba angustiado, por el dolor. Le brindé agua. “Gracias vecino”. Podría haber sido uno de mis hijos. Sentí dolor también, dolor de patria.

    El enfrentamiento siguió por varias horas hasta que, hacia la medianoche, sonaron los disparos que segaron la vida de los dos jóvenes. Murieron en medio de la importancia que asiste a quienes creemos que la protesta social es válida en un país que se precia de democrático.

    Nadie puede negarnos el derecho a llorar a nuestros muertos, los que cayeron en el marco del Paro Nacional.

    Ni Marcelo Agredo, Cristian Delgadillo Sánchez, Segundo Jaime Rosas, Nicolás Guerrero y Elkin Andrés Fernández, entre otros jóvenes asesinados por la fuerza pública en Colombia, tendrán futuro. No disfrutarán del “Amor encapuchado”, ni de la brisa que baña a Cali en las noches cuando se escucha música junto a la Loma de la Cruz o en el Boulevard, cerca del Puente Ortiz, con el rumor del río como fondo.

    Duele la muerte de los miembros de la fuerza pública. Nadie lo niega. También son Colombia. Pero tampoco dejan de doler los muertos que estaban en primera línea. Ellos también tienen padres, hermanos, amigos, novia. También soñaron un futuro, pero no volverán a casa, ni hoy ni nunca…

    Concluyo agradeciendo a quienes me han advertido, en reiteradas ocasiones, que me pueden matar por lo que escribo. A ellos les he dicho lo que comparto con ustedes, y es la frase del argentino, Ernesto del Che Guevara: “Bienvenida la muerte, donde quiera que me encuentre, siempre y cuando nuestro grito de lucha se siga escuchando.”

    NOTA IMPORTANTE: Los planteamientos expresados en este artículo comprometen a su autor, quien se hace responsable, y no necesariamente reflejan el pensamiento político-sindical del movimiento sugoviano. 

    Blog del autor: https://cronicasparalapaz.wordpress.com/

  • “La Cerdada”, teatro social en el Paro Nacional

    “La Cerdada”, teatro social en el Paro Nacional


    Son artistas, teatreros para ser más específicos. Integran la Casa Escénica El Teatro Vive y La Herejía Teatro, de Palmira. Presentan “La Cerdada”, una obra de creación colectiva que tiene como escenario un país imaginario donde un cerdo es el presidente y un perro, que representa la bota militar, arremete contra el pueblo cuando protesta. Se han presentado en varios escenarios. Lea toda la nota aquí…

    Por Fernando Alexis Jiménez | Dirigente del SUGOV

    La historia está rodeada por los ingredientes del realismo mágico que concibió el fallecido Nóbel, Gabriel García Márquez. Ocurre en un país imaginario donde el Presidente es el títere de un senador de ultraderecha. El mandatario, a quien todos rechazan, encarna los intereses de la burguesía y le interesa, a toda costa, no solo robarse toda la producción—para favorecer a los de su clase–, sino hasta las migajas que comen los marginados.

    –¿No se está refiriendo a Colombia, el país en donde se realiza el paro nacional más largo de la historia latinoamericana?

    –A esa conclusión debe llegar usted…

    –Comprendo—dice el interlocutor, mientras sonríe y reflexiona.

    El Presidente que es representado por un Cerdo–¿un chanchito? No, un Cerdo porque nadie lo quiere y cada día lo odian más por sus arbitrariedades dictatoriales–, que tiene a un Perro. El mamífero no es la tradicional mascota, sino que encarna a la bota militar, que arremete con fuerza contra el pueblo cuando reclama los derechos.

    “La Cerdada” es una creación colectiva de la Casa Escénica El Teatro Vive y La herejía Teatro, dos organizaciones de artistas con sede en Palmira, la ciudad vallecaucana que concentra el mayor número de industrias de la caña de azúcar, que soporta su producción en trabajadores explotados y, en la mayoría de los casos, sin protección de salud o alguna otra garantía.

    En el marco del paro nacional, los artistas se han presentado en muchos escenarios. Cada vez que muestran su trabajo, se enciende el voz a voz, que es el instrumento más poderoso para socializar algo. Por ese motivo, cada día les llegan más y más invitaciones.

    “Nunca pensamos que íbamos a tener tanta acogida. Además, es muy apropiado para el momento coyuntural que vive nuestro país. La gente se identifica con la escenificación. Toca sus sentimientos, porque los espectadores se ven reflejados.”, explica Ana Rosario Grisales.

    Luis Eduardo Jiménez, el director, señala que se trata de una creación colectiva que amalgama tres técnicas complejas: simbolismo, naturalismo y expresionismo.

    Para mí, que soy un periodista tradicional sin mayor entendimiento del ámbito teatral, el asunto me suena a lenguaje extraterrestre. El artista se sonríe comprensivo y me explica: “Los símbolos permiten que el auditorio se traslade a su realidad; el naturalismo abre parte a la participación de todos, sin exclusiones, y el expresionismo, lleva a que se puedan transmitir las emociones y contagiar a grandes y pequeños. Por eso sus reacciones. No es una obra tradicional, sino de avanzada”.

    PEDAGOGÍA SOCIAL A TRAVÉS DEL ARTE

    La semana pasada, mientras me tomaba un tinto junto a la Gobernación del Valle del Cauca, la vendedora—una mujer humilde que sobrevive del rebusque–, comentó: “Esos manifestantes sí que joden…”

    Mientras saboreaba el café, sabroso, colado sin duda con talega, me tomé el trabajo de explicarle. La vendedora me miraba como si le estuviera hablando en mandarín y ella sin haber viajado jamás a China. Y debo confesarlo,  debí beberme otros dos cafés antes de hacerme entender.

    Lo que han logrado los integrantes de la Casa Escénica El Teatro Vive y La Herejía Teatro, es ahorrarnos tiempo ya que explican la realidad del país de una manera maravillosa, con elementos pedagógicos sencillos, pero que dejan, en el imaginario popular, una visión panorámica sobre las razones del Paro Nacional y por qué han proseguido las movilizaciones.

    “La Cerdada se presentó por primera vez el 14 de mayo pasado. Una obra de las que llamamos creaciones urgentes, pues tan solo en un par de días se hizo el guion y proceso de montaje. Obviamente, lograr un montaje tan rápido, demandó muchas horas de trabajo arduo, sin mirar el reloj.”, indica Luis Eduardo Jiménez, autor del libreto y quien dirige la puesta en escena.

    LOS ARTISTAS, CLAVES EN EL PARO NACIONAL

    En el proceso de socialización pedagógica de qué es y para dónde va el Paro Nacional, los artistas han hecho un aporte valioso. Vendrían a ser los” intelectuales de primera línea”. Están los grafiteros, los músicos, los cuenteros, los poetas, los cantores y los teatreros, entre otros.

    En este proceso, la Casa Escénica El Teatro Vive y La Herejía Teatro, del que forma parte Jhorgan Devia, juegan un papel trascendental. “La reacción de los espectadores no se hace esperar, quienes se identifican cansados de los abusos y demandas del cerdo y de su clase social que se autodenomina “gente de bien” y deciden entonces organizarse y poner fin al abuso del perro asesino que genera miedo y quien solo recibe migajas del cerdo, y ponerle fin al reinado del marrano, pues a todo cerdo le llega su día.”, precisa el artista, Devia, al referirse a la respuesta de quienes aprecian la puesta en escena de La Cerdada.

    Evelyn Díaz, quien apoya todo el montaje con el maquillaje y, además, con valiosas ideas, coincide con el alcance que tiene la labor artística para crear conciencia social entre los colombianos. El arduo trabajo de estos artistas es una forma de lucha invaluable y un motor decidido que ayuda a alimentar esta jornada masiva de movilizaciones en Colombia.

    Concluyo con la frase de un protagonista de la película El Origen que se estrenó en el 2010 bajo la dirección del británico, Christopher Edward Nolan: “No hay nada más poderoso y subversivo que una idea sembrada en la mente de una persona inquieta.” Y, eso precisamente, es lo que han hecho los artistas: nos han ayudado a despertar del letargo de muchos años.

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  • La militarización del Valle del Cauca busca ahogar la protesta social

    La militarización del Valle del Cauca busca ahogar la protesta social


    Nos preguntamos: ¿La conciencia deja dormir a la gobernadora del Valle y al alcalde de Cali? Si duermen en paz, es porque, evidentemente y como suponemos, no tienen conciencia ni sentido social.

    Por Fernando Alexis Jiménez – Dirigente sugoviano

    La solicitud de la gobernadora del Valle del Cauca, Clara Luz Roldán, al presidente Iván Duque para que ordenara la “asistencia militar”, que en términos castizos es la militarización, deja a poco más de un día de entrar en vigencia, al menos trece muertos y más de treinta heridos. El desprestigiado alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, coincidió con la petición. Se hizo partícipe de este “golpe de estado regional”.

    El argumento de la mandataria local fue bélico y sin mayor profundada. “Hago un llamado respetuoso al señor presidente de la República, Iván Duque, comandante en jefe de las Fuerzas Militares, para que despliegue toda la capacidad de la Fuerza Pública y se haga efectiva la asistencia militar para retomar el control del orden público en el departamento, siempre apegados al respeto de los derechos humanos”. Simplemente contribuyó a encender aún más a una ciudad capital, referente nacional de lucha por más de un mes, y los puntos de resistencia en diferentes municipios.

    De hecho, ella ha mantenido agentes del Escuadrón Móvil Anti Disturbios—Esmad—acantonados al interior del edificio donde gobierna, sin importarle que haya ciudadanos que realizan diligencias y funcionarios públicos cumpliendo su horario. Pasó por alto jurisprudencia alrededor de la no permanencia de la fuerza pública en medio de un conflicto, en aquellos espacios donde hay población civil, ni tampoco los postulados del Derecho Internacional Humanitario.

    La militarización del Valle del Cauca abre las compuertas para que se comentan arbitrariedades.

    Al disponer que los militares se desplegaran en la región, tanto la gobernadora como el alcalde, abrieron las compuertas para que, mediante acciones represivas, se buscara ahogar la protesta social y, de paso, se legitimara todo tipo de represión.

    Claro que no es nada que debiera sorprender, porque para impedir el ingreso de indígenas del vecino departamento del Cauca y el arribo de una caravana nacional de solidaridad con Cali, ordenó el cierre de fronteras.

    HORAS DE TERROR

    El diario colombiano El Tiempo, advirtió que, tras la implementación de la mal llamada asistencia militar, Cali y el Valle del Cauca vivieron horas de terror. No era para menos.

    En uno de los apartes de la nota, los periodistas señalan:  “… algunos ciudadanos temían por los manifestantes por lo ocurrido horas antes cerca de la Universidad del Valle y en el barrio Ciudad Jardín, donde además hubo daños estructurales con un incendio en las instalaciones del Icetex. Sin embargo, hombres que portaban armas con silenciador llegaron a ese sector de la calle 4B con Quinta y dispararon contra la multitud.  Los Bomberos reportaron la situación a las 8:04 de la noche, al indicar que al sitio se dirigió una ambulancia con dos paramédicos. Al llegar encontraron a tres personas sangrando.”

    Según organizaciones indígenas, Sebastián Jacanamejoy fue supuestamente asesinado por civiles armados en Cali.

    En un comunicado que se viralizó, varios líderes sociales e indígenas, expresaron su angustia e impotencia, por encontrarse en estado de indefensión:

    “Esta jornada fue una de las peores vividas desde que inició el Paro Nacional. En los puntos de Univalle y Melendez, las comunidades indígenas de Cali, que manifestábamos, en unión, alegría con nuestra música propia, con nuestra danza. Nos encontrábamos grupos de los diez cabildos de la ciudad. La fuerza pública arremetió en contra nuestra, sin importar que había niños, adultos mayores y mujeres, simplemente por qué el presidente Duque había llegado a la ciudad a reunirse con gente de bien, como llaman a los empresarios. Y fue Duque quien dio la orden de arremeter contra nosotros.” Acompañaron su denuncia con imágenes que no se publican para guardar su seguridad.

    Pero no contentos con cometer arbitrariedades, los agentes del mal llamado orden, arremetieron con más fuerza, como prosigue el relato: “Asesinaron a nuestro hermano indígena, Sebastián Jacanamijoy, estudiante de Univalle, del cabildo indígena Inga de Cali, danzante, médico tradicional y un joven que nos dió ejemplo de lucha durante todo este tiempo. Así mismo hirieron gravemente a Izan David Imbachi, hijo del Consejero de Cultura Municipal (suplente) Leonardo Imbachi, un joven artista, músico, cantante, compositor, estudiante, intérprete de la Chirimía. Él intentó calmar la tensión que se vivía en el lugar.”

    Las medidas arbitrarias del gobierno nacional no acallan la disposición popular a seguir luchando.

    En diferentes puntos de la capital vallecaucana por espacio de varias horas se ha escuchado el sobrevuelo de helicópteros, disparos y la gritería de jóvenes que huyen ante los ataques. Estas denuncias ya se elevaron ante las diferentes instancias y organizaciones de derechos humanos. Se esperan resultados que evidencien de qué manera, masacrar, herir y hasta torturar, ha sido la respuesta del gobierno del presidente Duque frente a la protesta social.

    DESMOVILIZAR EL PARO A SANGRE Y FUEGO

    El objetivo del presidente Iván Duque, quien definitivamente mostró a Colombia y al mundo que el Paro Nacional le quedó grande y por eso se niega a negociar con los organizadores, es frenar las expresiones de inconformidad a sangre y fuego.

    Una vez más, tanto la gobernadora, Clara Luz Roldán como el alcalde, Jorge Iván Ospina, incurren en desaciertos al pedir la militarización del territorio.

    No de otra manera se explica que se haya aliado con la gobernadora del Valle del Cauca y el alcalde de Cali, para convertir el Departamento y su cuidad capital, en piloto nacional de acciones represivas para acallar las voces de quienes protestan.

    Contrario a lo que espera, millares de personas han decidido desafiar la política represiva del establecimiento y siguen saliendo a las calles. Los muertos que todavía permanecen en la morgue sin identificar y las decenas de heridos, parecen convertirse en semillas de rebeldía cívica y pacífica que afloran por todas partes.

    Por supuesto, hay críticos a favor del gobierno nacional. Los que siempre han tenido, los que experimentan miopía crónica y desconocen qué pasa en Colombia porque gozan de los privilegios que no tienen millares de personas.

    Son un grupúsculo como lo evidencia el recorrido que hizo el mandatario por las calles de Cali. Los ricos de la llamada Ciudad Balín (antes Ciudad Jardín) en alusión al ataque que hicieron a los indígenas en esa zona, lo avivaron. Cuando fue ante comerciantes, lo abuchearon y le animaron a escuchar a los jóvenes en los diferentes puntos de resistencia. En esencia, su presencia no fue bien recibida por las reacciones encontradas, como lo expresara una nota del diario El Espectador.

    Con una realidad como estas, ante la certeza de que la presencia militar proseguirá en Cali y el Valle del Cauca, no cabe menos que preguntarse si la conciencia—si es que la tienen—deja dormir en paz a la gobernadora, Clara Luz Roldán y al alcalde, Jorge Iván Ospina.

    Blog del autor: https://cronicasparalapaz.wordpress.com

    NOTA IMPORTANTE: El presente artículo refleja la opinión de su autor, quien se hace responsable por el contenido, consciente de que sus planteamientos, no necesariamente interpretan el pensamiento político-sindical del movimiento sugoviano.

    La protesta social continúa en el Valle del Cauca y Colombia.
  • Una realidad que no se puede ocultar: las marchas pacíficas también son infiltradas

    Una realidad que no se puede ocultar: las marchas pacíficas también son infiltradas


    La esencia de la pacificidad de las manifestaciones es innegable. Un asunto distinto es que las manifestaciones han sido infiltradas. Jamás se validará el vandalismo, venga de donde venga, como mecanismo de expresión de la inconformidad. Desde el SUGOV, le apostamos a marchar en paz.

    Por Fernando Alexis Jiménez – Dirigente sugoviano.

    Las movilizaciones que se han desarrollado desde el 28 de abril, cuando inició el Paro Nacional, están marcadas en su mayoría por un distintivo: su carácter pacífico. Desde un comienzo, ese fue el espíritu que animó al Comité Nacional de Paro. Y bajo ese convencimiento, los dirigentes, afiliados y simpatizantes del Sindicato Unitario de la Gobernación del Valle del Cauca—SUGOV–, hemos participado de las marchas.

    Nuestra presencia ha sido comprometida, conscientes que protestar es un derecho constitucional al que no vamos a renunciar y, en esa dirección, ningún colombiano debería eximirse de salir a las calles, a expresar su inconformidad.

    En todos los escenarios el SUGOV ha reafirmado su compromiso con la protesta social, pero en paz.

    ESTIGMATIZACIÓN DE LA PROTESTA SOCIAL

    Jamás se validará el vandalismo, venga de donde venga, como mecanismo de expresión de la inconformidad. Y se plantea así, porque aquí nadie puede afirmar a ciencia cierta que los encapuchados que vandalizan, sean cercanos al Paro. Bien podrían provenir de las fuerzas oscuras interesadas en la desestabilización del país.

    No es algo nuevo. El sabotaje a las concentraciones populares es una estrategia mundial enseñada por las escuelas norteamericanas de inteligencia donde se preparan las fuerzas policiales de primera línea, de todos los países, incluso de Colombia.

    Cuando se quema una estación de transporte, un vehículo, se agrede a un agente del orden o se atenta contra un civil, lo que se desvirtúa es el procedimiento de la protesta social. ¿A quién más que al propio establecimiento podría interesarle esto? Un punto de reflexión que no podemos pasar por alto.

    TOQUE DE QUEDA EN EL VALLE DEL CAUCA Y SOLICITUD DE MILITARIZACIÓN

    En ningún conflicto social la militarización es el camino. Está probado. Ordenar la presencia de este tipo de fuerzas, lo que desencadena son brotes de violencia y una licencia tácita para que se produzcan desmanes contra la población civil. 

    La declaratoria del toque de queda en los 40 municipios y los Distritos de Cali y Buenaventura a partir de las 7:00 pm, de este viernes 28 de mayo, y la solicitud de la Gobernadora, Clara Luz Roldán, al presidente Duque para que genere asistencia militar (militarización en términos castizos), enrarece el ambiente en la región. 

    La mandataria argumentó: “Hago un llamado respetuoso al señor presidente de la República, Iván Duque, para que, como comandante en jefe de las Fuerzas Militares, despliegue toda la capacidad de nuestra Fuerza Pública y se haga efectiva la asistencia militar para retomar el control del orden público en el departamento, siempre apegados al respeto de los Derechos Humanos”

    Esto, por supuesto, va en contravía de lo que está solicitando el Comité Nacional del Paro, que es justamente la solicitud de desmilitarización y que se brinden garantías para la protesta. Algo distinto, lo que hace es levantar barreras para el diálogo. Y eso es preocupante, porque desde el SUGOV somos proclives a que se abran puertas al entendimiento, no el nuevo escenario que vemos ahora.

    NUESTRO ANHELO: EL DIÁLOGO Y NO UNA RÉPLICA DE LA LARGA NOCHE

    En Chile, a mediados de los setenta, se hizo famosa la larga noche. Aludía al control represivo ejercido por los militares sobre el país. Al amparo de sus facultades, no solo se extralimitaron, sino que promovieron desapariciones, ejecutorias sumarias y torturas. Esa larga noche no la olvidarán ni los chilenos, ni el mundo, ni la historia. 

    Porque abogamos por el diálogo en un marco civilizado, en paz, llamamos a que se reconsidere esa decisión. En este planteamiento estamos en consonancia con lo que plantea el Comité Nacional del Paro.  Militarizar puede conducir a una larga noche que no soportaría Colombia, salvo que se avivaran más la inconformidad, confrontaciones innecesarias y sangrientas, y motivos de responder. Ese bien puede ser el catalizador de una guerra civil que nadie quiere. Y eso no es precisamente lo que espera un pueblo sufrido como el nuestro. 

    Esa la larga noche se replicó en Nicaragua, El Salvador, Argentina, Bolivia y en Colombia, después del Paro de Septiembre de 1977. Se ordenaron allanamientos sin que mediara ninguna justificación, se judicializó a sindicalistas y desaparecieron sinnúmero de líderes sociales. 

    Lo que resta es el desescalonamiento de esta situación. ¿Quién debe dar el paso? El presidente Duque, quien se ha negado sistemáticamente a refrendar los protocolos que garanticen la protesta social para emprender las siete meses propuestas por el Comité Nacional del Paro, así como permitir la veeduría de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. El pueblo está dispuesto, pero necesitamos de un presidente que deje la arrogancia y se disponga a concertar… Es la única salida de la encrucijada…

    NOTA IMPORTANTE: El presente artículo refleja la opinión de su autor, quien se hace responsable por el contenido, consciente de que sus planteamientos, no necesariamente interpretan el pensamiento político-sindical del movimiento sugoviano. El autor agradece al compañero, Juan Carlos Vergara, por haberle facilitado las fotografías.

  • Crónica. Por fin la Caravana de la Solidad llegó a Cali

    Crónica. Por fin la Caravana de la Solidad llegó a Cali


    Fuerza policial impidió oportuno avance de las más de doscientas personas provenientes desde diferentes lugares del país. Cerrar fronteras fue una decisión equivocada de la Administración Departamental. Por fin, se abrió la posibilidad de avanzar.

    Por Fernando Alexis Jiménez – Dirigente sugoviano

    El día un poco nublado. Sabroso. Como siempre, cuando uno sale y se encuentra con ese despertar vallecaucano y dice: “Hoy nos va bien”. Es la actitud con la que salimos a las marchas. Con expectativas, con alegría. Y la espera de la Caravana de la Solidaridad que arribaba a Cali para recorrer los puntos de resistencia, no era para menos.

    “Ya tengo listo el sonido. Atronador. Se va a escuchar hasta en Yumbo”, Rómulo en la línea. Ring. Otra llamada: “Ya vamos en la buseta, recogiendo la gente”. Gicella. Organizada, cuidadosa en cada detalle. “Como la mamá de los pollitos”, sugiere Álvaro, quien se ha convertido en un referente. Marcha a pesar de ciertas dificultades de salud. Los sugovianos activos, dispuestos a concentrarnos en el Puente de Sameco. Lo de siempre; el agua, los refrigerios, los pendones para los vehículos, todo. Detrás de la participación en una movilización siempre hay mucho camello.

    Y ya sobre la marcha, la noticia: la Caravana de la Solidaridad fue retenida en San Pedro, atendiendo la orden de la Gobernadora, Clara Luz Roldán, de cerrar fronteras. Una decisión equivocada, como la de meter al Esmad al edificio de la Gobernación y de la Asamblea Departamental.

    Caravana de la Solidaridad
    Los estaba esperando pero la fuerza policial. Una situación incómoda que pudo evitarse, de no cerrar fronteras en el Valle del Cauca, como lo dispuso la Gobernadora, Clara Luz Roldán.
    El recibimiento a la Caravana lo hizo el Esmad. Desconocieron que se trataba de una movilización pacífica.

    LA CARANAVA EN EL PUENTE DE TODOS LOS SANTOS, EN SAN PEDRO

    Los docentes y dirigentes sindicales de Cundinamarca, Bogotá, Tolima, Risaralda, y Quindío en sus vehículos, se concentraron en Armenia de camino a Cali, constituida en referente nacional de lucha dentro del Paro Nacional. No obstante, en el centro del Valle del Cauca, tuvieron su primer tropiezo.  Hacia las 10:00 p.m., el paso de los buses y automóviles fue detenido por la Policía Nacional.

    Luz Stella León, miembro de la junta directiva del Sindicato de Trabajadores de la Educación del Quindío, Suteq, lo explicó: “Encontramos una camioneta de la Policía atravesada con unas motos. Descendimos de los carros y buses y lo que se nos informa es que había una orden presidencial que la Gobernadora del Valle estaba haciendo cumplir y era evitar el ingreso de la caravana“.

    Fue necesaria la intervención del presidente nacional de la CUT, Francisco Maltés Tello, para que se permitiera la continuidad de la movilización. “En eso insistimos siempre y aún ahora en los diálogos previos con el gobierno del presidente Duque, y es que se nos brinden garantías para el ejercicio de la protesta social“, dijo en diálogo con el Portal informativo del SUGOV.

    Los dejamos con valiosas imágenes de la participación sugoviana en este evento…

    Rómulo, como siempre, atento al sonido en el Móvil de la Resistencia Sugoviana…
    Sindicato Sugov
    Como siempre, los sugovianos con los tenis puestos… listos a marchar…
    Los compañeros en Sameco, firmes y en resistencia.
    Los compañeros indígenas, como siempre, al pie del cañón, firmes en la lucha
    Aquí en el recibimiento de la Caravana de la Solidad por Cali
  • 7 valiosas lecciones del Paro Nacional de Colombia

    7 valiosas lecciones del Paro Nacional de Colombia


    El Paro Nacional del 28 de Abril del 2021 que se ha prolongado por más de doce días, marca un hito en la historia de Colombia. La inconformidad popular en todas sus expresiones, quedó probada. El gobierno nacional por primera vez en muchos años debió escuchar a las clases populares.

    Por Fernando Alexis Jiménez – Dirigente sugoviano

    El que inició el 28 de abril en Colombia, es el Paro Nacional más grande en toda su historia. La movilización gigantesca en todo el país, a diferencia de otras que han ocurrido desde 1977, integró todas las expresiones de inconformidad popular, en las marchas y bloqueos. El saldo es de casi 40 muertos (dos terceras partes de población civil), 1613 heridos y 2113 denuncias por abusos de la fuerza pública, al tiempo que el ánimo enardecido de millares de personas sigue enarbolando el deseo de proseguir.

    El presidente Iván Duque Márquez quien subestimó las actividades y esgrimió el argumento de la “tercera ola del covid-19” procurando que los manifestantes no salieran a las calles, debió admitir que el país se le salió de las manos y bajo la presión popular y aún de la clase politiquera, debió desplazarse hasta Cali en la madrugada del 10 de mayo, declarada como “capital nacional de la resistencia”. Sin embargo, su mensaje fue dictatorial: “Tierra arrasada”, como se deduce de sus declaraciones. En otras palabras, vía libre a la fuerza pública para que siga arremetiendo contra el pueblo.

    Ese mismo lenguaje poco conciliador e incendiario es el que comparten hoy la gobernadora del Valle del Cauca, Clara Luz Roldán y el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, éste último, hijo de un comandante de la guerrilla del M-19 y quien murió combatiendo al ejército en su casa del barrio Los Cristales, en el suroccidente de la capital. De hecho, la gobernadora mantiene acantonados a uniformados del Escuadrón Móvil Anti Disturbios (Esmad) en las instalaciones en el Palacio de San Francisco, con lo cual se pone en peligro la vida de decenas de empleados.

    La Gobernadora del Valle y el Alcalde de Cali se reunieron con el Presidente Duque. Sus discursos después de ese Consejo de Seguridad, revela que solamente “recibieron instrucciones” de qué hacer frente al Paro Nacional en Cali, denominada “capital de la resistencia”

    LECCIONES DEL PARO

    El Paro Nacional de Colombia arroja varias lecciones que se deben tener en cuenta para movilizaciones futuras, en procura de reivindicaciones para las clases populares:

    1.- Las convocatorias deben ir de la mano con una amplia divulgación de las razones de las movilizaciones. Esto debido a que infinidad de colombianos, que son los más golpeados con la arremetida tributaria, de salud y las reformas pensional y laboral, al desconoce sobre el tema, salieron a abogar por el presidente, Iván Duque Márquez. Las víctimas defendiendo el gobierno de su victimario.

    2.- Una convocatoria con fundamento en reivindicaciones comunes, congrega pueblo. Quedó probado que un llamamiento a las clases populares alrededor de temas que concitan su interés, aviva la participación de todos, sin distingos. Las marchas no deberían ser por casos puntuales, porque muchas personas se hacen a un lado o se sienten al margen.

    3.- Las convocatorias deben reunir a todas las fuerzas políticas. No podemos seguir pensando que solamente los de un ala de pensamiento en particular, somos quienes jalonamos la lucha. Como insistiera en su momento el fallecido comandante del M-19, Jaime Báteman Cayón, es necesario converger en el “sancocho nacional” en el que todos ponen y se llama a las fuerzas políticas tradicionales, inconformes, a ser partícipes. Esta no puede ser únicamente una bandera de la izquierda y el movimiento obrero, popular, indígena, estudiantil y campesino.

    4.- La necesidad de mantener cohesión entre todos los sectores. Camioneros y gremio de taxistas se sumaron en un comienzo, pero progresivamente se desligaron en muchos lugares del país. Además, demostraron que les asistían intereses particulares y no de colectivo. Otro elemento preocupante el definir un Comité Nacional de Paro y acoger sus directrices. Caer en la actitud de “Ustedes no nos representan”, favorece los intereses del gobierno nacional.

    5.- La importancia de prever los corredores humanitarios. Una de las principales protestas ciudadanas, pasada una semana de bloqueos, fue la falta de alimentos. Ligado a esto, la negativa de grupos pequeños de permitir los corredores humanitarios para el ingreso de alimentos, combustibles y medicamentos, entre otros. ¿El resultado? Brotes de inconformidad y molestia de aquellos a quienes necesitamos: a los ciudadanos del común.

    Un distintivo en las manifestaciones populares han sido los desmanes del Esmad, cuerpo policial al que se insiste en desmontar por sus acciones que desdicen de la institución.

    6.- Los bienes públicos como el transporte masivo, son necesarios. Se trata de algo estratégico. ¿Qué se saca con vandalizar—al menos para quienes lo hicieron—una estación de transporte? Absolutamente nada. Por el contrario, alejar a los sectores obreros que pueden ser aliados. De igual manera el vandalismo de algunos grupúsculos a los supermercados, desdibujaron el propósito original del Paro Nacional.

    7.- No caer en las estrategias desinformativas del gobierno. Las fuerzas macabras del gobierno supieron utilizar las redes sociales para tratar de deslegitimar la protesta social y muchos compañeros sucumbieron a esos planes. Todo mensaje que busca bajar la moral de los participantes, con contenidos amenazantes o informaciones faltas, deben ser desenmascarados y no convertirnos en caja de resonancia replicándolos.

    ¿PARA QUÉ SE INTEGRA UN COMITÉ DE PARO?

    Un Comité de Paro, a nivel nacional, regional y municipal, busca unificar esfuerzos y coincidir en temas reivindicatorios. Es evidente que, si se abre un compás de diálogo, es ese conjunto de integrantes, quienes llevan la vocería. Es cierto, en el desarrollo de actividades, sin duda se sumarán varios sectores. Bienvenidos. Pero una vez lo hagan, deben avanzar en la misma dirección.

    En caso de una negociación que atienda los puntos de las demandas, se debe acoger. Sin embargo, el Paro Nacional del 21 de noviembre del 2019 demostró que hay quienes definitivamente no aceptan absolutamente nada. Por el contrario, cuestionan a quienes llevan la vecería, dirigiendo hacia ellos términos peyorativos. ¿A quién favorece esa actitud? Al propio gobierno que aplica apropiadamente el principio de “Divide y vencerás”.

    No podemos desconocer todo lo que encierran las lecciones aprendidas, menos en el Paro Nacional #28A que marcó un hito en la historia de Colombia y traza un sendero para las nuevas generaciones.


    NOTA IMPORTANTE: Los planteamientos contenidos en el presente artículo comprometen a su autor y no necesariamente expresan el pensamiento del Sindicato Sugov.


     

  • El gran desafío: preparar el Paro Nacional del 28 de abril

    El gran desafío: preparar el Paro Nacional del 28 de abril


    El panorama en Colombia es desalentador. Los más golpeados, son aquellos de a pie, quienes sobreviven poniéndole la trampa al centavo, los que se ganan el sustento con el “rebusque”, en lo que sea.

    Por Fernando Alexis Jiménez

    La movilización del 9 de abril, aunque fue nutrida en la mayoría de las ciudades del país, la invisibilizaron los medios tradicionales afectos al establecimiento, pretendiendo desconocer el esfuerzo de millares de colombianos que salieron a las calles. Ahora queda un gran desafío por delante: la preparación del Paro Nacional del 28 de abril.

    En este aspecto, el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores—CUT–, Francisco Maltés Tello, considera que se debe socializar mucho más cuáles son los móviles de la protesta: Unificar esfuerzos para frenar el paquete de medidas lesivas a las clases populares como las reformas tributaria, pensional y laboral, al tiempo que el gobierno de Iván Duque favorece a la clase económica privilegiada a la que pertenece.

    Las cortinas de humo para deslegitimizar la movilización social, son múltiples. Ponderar la situación del covid-19 es una de ellas. De la mano con las advertencias sobre el incremento en los contagios, se masifican las noticias que llegan a saturar en torno a los ingentes esfuerzos del gobierno nacional por conseguir vacunas y ampliar el esquema de inmunización contra reloj en toda la geografía colombiana.

    Se busca ocultar, por ejemplo, que Colombia es el único país del mundo en donde aparecen con dosis de biológicas personas que murieron hace tiempo, menores de 20 años y hasta políticos. Se han saltado la programación para este tipo de contingencias. Las irregularidades son múltiples y actualmente objeto de investigación por parte de la Procuraduría General de la Nación. Lo más probable es que no concluyan en nada, por supuesto.

    “La vacunación tal como está planteada, es un rotundo fracaso. A buen ritmo y con confianza en que no ocurran más tropiezos, se estaría tardando dos años y medio. ¿Cuántas personas habrán fallecido para entonces?”, advierte Francisco Maltés Tello, dirigente de la central obrera con quien tuvimos oportunidad de compartir un café tinto.

    Millares de personas sienten en el alma el dolor por el creciente número de asesinatos agotados en la vida de líderes sociales. Sin embargo, la administración Duque se esfuerza por atribuir estos crímenes, alimentados por una máquina de la muerte bien aceitada, a razones distintas a las de carácter política. Su gran delito es pensar diferente y militar en la oposición.

    Desde la perspectiva del presidente de la CUT: “A este gobierno le quedó grande resolver graves problemas que azotan al país: el hambre, el desempleo, la desnutrición, el manejo de la pandemia, su decisión equivocada de afectar el bolsillo de los colombianos con nuevos tributos que ampliarán la brecha de la miseria, y la impunidad que rodea el asesinato de líderes sociales.”

    Francisco Maltés Tello acompaña sus argumentos con ejemplos sencillos. Al fin y al campo, es catedrático universitario y economista con una amplia trayectoria. “La del 9 de abril fue una experiencia significativa y, ahora, hay que prepararse para el 28 de abril, para el Paro nacional”, señala. En su criterio y dadas las actuales circunstancias, es necesario unificar las fuerzas de todos los colombianos para evitar que las reformas terminen acabando con las posibilidades de empleo, de pensionarse y, con el pago de nuevos tributos, se ahogue toda oportunidad de subsistencia.

    El panorama en Colombia es desalentador. Los más golpeados, son aquellos de a pie, quienes sobreviven poniéndole la trampa al centavo, los que se ganan el sustento con el “rebusque”, en lo que sea.

    Y al concluir mi reunión con el presidente de la CUT, el vendedor de tintos de la esquina, de casi setenta años. Parece esquimal, con las medidas de bioseguiridad. ¿Un tinto?, me ofrece. Se lo compro, y al darme el cambio por el billete, una frase lapidaria que todavía me ronda en la cabeza: “A los pobres nos quedan solamente dos alternativas: morirnos de covid o de hambre… ”

    Blog del autor https://cronicasparalapaz.wordpress.com/

  • El 9 de abril  Colombia marchará por los asesinatos de líderes sociales y la estigmatización a la oposición

    El 9 de abril  Colombia marchará por los asesinatos de líderes sociales y la estigmatización a la oposición


    Es hora de que cese el asesinato de líderes sociales y de quienes, tras apostarle al Acuerdo de Paz, se desmovilizaron del movimiento insurgente. Sólo así podremos decir que se avanza en la conquista del entendimiento nacional.

    Por Fernando Alexis Jiménez – Dirigente del SUGOV

    Colombia se prepara para marchar este 9 de abril en el marco de la conmemoración del Día Nacional de las Víctimas.

    El gobierno nacional enfatiza que la fecha tiene incidencia en el conflicto armado. Las centrales obreras, los sindicatos y las diferentes expresiones populares, estudiantiles, campesinas e indígenas, plantean el asunto con otro prisma: es necesario retomar las calles para denunciar el agravamiento del asesinato sistemático de los líderes sociales y el duro golpe al proceso de paz, al acribillar a tiros a quienes se reincorporaron.

    El asunto es muy grave. Los hechos saltan a la vista: entre el 1 de noviembre de 2016 y el 30 de junio de 2020, 255 personas fueron víctimas de homicidio, 213 de ellas personas defensoras de derechos humanos, líderes y lideresas sociales, y 42 excombatientes de las FARC-EP.

    La información documentada permitió identificar 57 víctimas, de las cuales 44 pertenecían a Marcha Patriótica, lo que indica que la violencia contra líderes y lideresas vinculados a movimientos políticos afecta en mayor medida a sectores de oposición.

    Las zonas más afectadas comprenden el Norte del Cauca, en el Urabá Antioqueño y el Bajo Atrato Chocoano, en el sur de Córdoba, y en el nordeste y bajo Cauca Antioqueños. Llama la atención que el incremento en los hechos de violencia contra líderes, lideresas y excombatientes tienen un común denominador: abarcan áreas priorizadas para el desarrollo de Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDETs).

    Ahora, no es una invención de aquellos que escribimos desde la óptica independiente y a quienes el gobierno pretende deslegitimar, por ser de oposición o porque, simplemente, considera que estamos empecinados en desprestigiar su gestión a nivel nacional y en los portales informativos de otros países. Las cifras son avaladas por las organizaciones que convergen en la Comisión de Justicia y Paz de Colombia.

    Hay tres elementos recurrentes: un accionar sistemático de criminalidad, estigmatización a quienes son opositores al establecimiento o quienes hicieron dejación de las armas después de militar muchos años en las Farc-EP, y un elemento que llama poderosamente la atención: las investigaciones no son concluyentes en torno a los responsables. En pocas palabras, hay impunidad.

    Esta situación amerita que haya unidad de esfuerzos alrededor de la movilización del 9 de abril en todo el territorio colombiano, pero no para hacerle el juego a Iván Duque quien señala que las víctimas son quienes se desplazaron como consecuencia de las confrontaciones armadas entre ejército e insurgencia, sino de quienes, por ser oposición, están siendo asesinados. Una dictadura con un cariz de democracia, como la que se evidencia en el ejercicio del gobierno nacional.

    Blog del autor https://cronicasparalapaz.wordpress.com/

    Nota importante: Las opiniones contenidas en el presente artículo, ponen en evidencia el pensamiento del autor y no necesariamente reflejan lo que tiene el movimiento sugoviano dentro de su línea de pensamiento.

  • Sólo en Colombia montan un show con la salud de los necesitados

    Sólo en Colombia montan un show con la salud de los necesitados


    Por el momento, los refritos noticiosos se limitan a anunciar que 20, 30 o 50 personas del sector salud, fueron vacunadas. A ese ritmo, se necesitarán por lo menos 20 años para alcanzar la meta… El tremendo oso de la vacunación nacional contra el covid-19.

    Solo en un país como Colombia que encarna el realismo mágico que describió Gabriel García Márquez en Macondo, un alto número de electores puede seguir considerando al expresidente Álvaro Uribe Vélez como el redentor, aun cuando en su administración se hayan registrado 6.402 victimas de los “falsos positivos”.

    La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) no se inventó las cifras de este drama que vivió el país entre el 2002 y el 2008 y que prosigue hoy con el asesinato sistemático de líderes sociales. Sin embargo, Uribe atribuye esta información a una andanada persecutoria. Ahora resulta que es víctima. En pocas palabras: “Los pájaros tirándole a las escopetas”.

    Y es en un país como Colombia, en donde el presidente Iván Duque Márquez monta un show con discursos veintijulieros cuando llegó la vacuna contra el Covid 19 que incluyó un desfile con carro de bomberos, sirenas, selfies y sonrisas triunfalistas como si se hubiera descubierto el “agua tibia”. Un verdadero “oso” que pone en evidencia la mentalidad tercermundista de la clase política y que involucra a los colombianos, lamentablemente.

    De la mano con el presidente Duque, los miembros del gabinete, como la Vicepresidenta, Martha Lucía Ramírez; el ministro de Salud, Fernando Ruíz; el alcalde de Medellín, Daniel Quintero; el Gobernador de Sucre, Héctor Espinosa; el alcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo; el ministro de Defensa, Diego Molano; el ministro de Justicia, Wilson Ruíz y la alcaldesa de Bogotá, Claudia López—entre otros–, tomándose fotos “mesiánicas” con las biológicas y con las personas a las que están vacunando.

    No se necesita ser muy agudo en los análisis para concluir que están haciendo política con las jornadas de protección a la ciudadanía. Comerciando votos con una necesidad colectiva.

    En Colombia están haciendo política con las vacunaciones.
    En Colombia estás haciendo política con la vacunación. En pocas palabras, se juega con la salud de los necesitados.

    Otro hecho sorprendente por su ridiculez que raya con lo inverosímil, son los bajos niveles de distribución en las regiones apartadas. Una entrega a “cuenta gotas” con la que abren noticias en la prensa, la televisión y los portales digitales como si se tratara de un avance comparable al arribo del robot Perseverance a Marte.

    Preocupa y sigue en el imaginario colectivo la inquietud de que pese, a la programación anunciada por el gobierno nacional, el cronograma no se cumpla. Que pasen los días y después de la efervescencia del show mediático liderado por el presidente Duque, los resultados resulten distantes de las expectativas.

    ¿Alguna razón en particular? Por supuesto que sí. Vacunar 35 millones de colombianos como anunció el mandatario sólo será posible si diariamente se vacunan alrededor de doscientas mil personas, y no hay la logística para alcanzar ese nivel. Por el momento, los refritos noticiosos se limitan a anunciar que 20, 30 o 50 personas del sector salud, fueron vacunadas. A ese ritmo, se necesitarán por lo menos 20 años para alcanzar la meta…

    ¿Comprenden ahora por qué me reafirmo en que Colombia es un país macondiano? Un territorio donde ocurren los hechos más inverosímiles, producto sin duda, de la imaginación desbordada de un escritor frente a su vieja máquina Remington.

    Blog del autor https://cronicasparalapaz.wordpress.com/

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