Autor: Fernando Alexis Jiménez

  • Colombia se encuentra en un punto sin retorno,  asegura presidente de la CUT

    Colombia se encuentra en un punto sin retorno, asegura presidente de la CUT


    En una descarnada entrevista alrededor del panorama social de Colombia, el presidente de la CUT, Francisco Maltés Tello, explica por qué se da un fenómeno político sin precedentes: la unidad de diversos sectores en apoyo a los candidatos de la izquierda.

    Por Fernando Alexis Jiménez | Dirigente del SUGOV

    Por primera vez en mucho tiempo los trabajadores de Colombia están unidos alrededor de las figuras de Gustavo Petro y Jorge Robledo, dos de los líderes de izquierda que han defendido en diversos escenarios los derechos laborales. Tienen trayectoria porque, con fundamento, han cuestionado a quienes, en su condición de empleadores, promueven en contubernio con el gobierno nacional, el progresivo desmejoramiento de las condiciones conquistadas al calor de la lucha.

    Los últimos cuatro años han sido nefastos. Aumentó el desempleo, se amplió la base de personas en condición de pobreza que hoy suman los 22 millones y la inflación sigue galopando, distante de los controles que anunció el mandatario cuando dijo que el 10% de ajuste salarial, buscaba recobrar la capacidad adquisitiva de los colombianos.

    —La inconformidad es mucha. Y a menos que se produzca un cambio pronto, el estallido social puede reavivarse—asegura con preocupación el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores—CUT—Francisco Maltés Tello.

    Él, como uno de los voceros del Comité Nacional de Paro, explica que las encuestas que favorecen al Pacto Histórico y la Coalición de la Esperanza, tienen una explicación sencilla: la gente está cansada de gobiernos que han pensado en los intereses de un grupo muy pequeño de castas en el poder, incluyendo los empresarios, mientras que la base social enfrenta cada día un desmejoramiento en su calidad de vida.

    ¿Por qué la izquierda se ha fortalecido? ¿Qué explica, por ejemplo, las multitudinarias manifestaciones de apoyo al aspirante Gustavo Petro, como la realizada el fin de semana en Cali?

    Maltés Tello no duda en responder:

    —La inconformidad social, así de sencillo. No de otra forma se puede entender que quienes han militado en diferentes vertientes políticas, ahora le estén apostando a un gobierno alternativo…

    ¿Cree en las posibilidades de Petro o de Robledo y de que se produzca un cambio en el Congreso?

    El dirigente de la CUT se me queda mirando como si yo viviera en la estratósfera y recién hubiese aterrizado.

    —Claro que creo que se avecina un cambio. ¿Acaso usted lo duda? Haga una lectura sencilla del escenario nacional…

    Luego comienza a describir por qué Colombia se encuentra hoy en un punto sin retorno:

    —El estallido social comenzó el 21 de noviembre del 2019 como reacción a las pretensiones del gobierno nacional de sacar adelante tres reformas lesivas para todos: laboral, pensional y tributaria. Esto nos toca a todos, desde la clase media hasta el que se rebusca vendiendo frutas en una carreta, en una ciudad o en un municipio de nuestro país. Marginarse de esa realidad, es ilógico, pretender tapar el sol con un dedo… Ahora, recuerde que esas reformas constituyen recomendaciones de la OCDE, en las que todavía siguen insistiendo; de hecho, se lo reafirmaron al presidente Duque en París.

    Pero ahora los aspirantes al congreso o a proseguir en esas curules están presentándose como defensores de los derechos de los obreros…

    —Eso es lo gracioso en este Macondo que es Colombia. ¿Recuerda? Cuando a todos les dio la enfermedad del insomnio y olvidaron hasta lo más elemental. Es lo que nos pasa en Colombia. Los políticos de siempre se presentan como salvadores y muchos de los que han sido golpeados por ellos, les creen nuevamente. Olvidan lo que históricamente ha venido ocurriendo…

    ¿Y los aspirantes del Pacto Histórico y de la Coalición de la Esperanza?

    —Quienes hoy están en esas dos vertientes, fueron los únicos que apoyaron la movilización social, expresaron su rechazo a la brutalidad del gobierno nacional al reprimir las protestas y estuvieron a favor de tumbar esas pretendidas reformas. Los Mesías que hoy quieren llegar o repetir senado y cámara de representantes, apoyaron a Duque…

    ¿También los proyectos de Ley en lo que se transformaron los diferentes puntos del Pliego de Emergencia?

    —Sí, exactamente. Recuerde que en diciembre del 2019 se realizaron movilizaciones hasta mediados de ese mes y el aguinaldo de Duque fue una reforma tributaria que le “regaló” a los empresarios 12 billones en exenciones. Una reforma que afectaba a los de a pie, inconveniente, como se probó luego.

    Ahora, el asunto es que el 28 de abril del 2021 se avivaron las movilizaciones que paralizaron al país. Un hecho sin parangón en la nación, fruto de la inconformidad popular. Quienes hoy forman parte del Pacto Histórico y algunos de la Coalición de la Esperanza, acompañaron la resistencia y, antes que deslegitimar a las primeras líneas, abogaron porque se escuchara a los jóvenes. Los de siempre, los politiqueros, lo que pugnaban era por la “tierra arrasada”, en otras palabras, arremeter contra la protesta social. Eso es lo que muchos olvidan…

    ¿Y los proyectos para el Congreso?

    —Surgieron de todo ese proceso, de movilización popular. Solamente el Pacto Histórico y la Coalición de la Esperanza han apoyado las propuestas en su tránsito por el legislativo. Los demás, unieron fuerzas y han hundido 4 de los 10 proyectos.  Y debimos presentar esas iniciativas al Congreso porque el Pliego de Emergencia, que buscaba mejorar la capacidad adquisitiva de los colombianos en un periodo tan critico como la pandemia, que aun persiste, fue ignorado por el gobierno de Duque. Desconoció la contundencia de las movilizaciones.

    ¿El Paro Nacional? ¿Cómo evaluarlo?

    –Fue el despertar de un país. Que las inmensas mayorías, que hoy conservan esa inconformidad, tomaran conciencia que en las calles se logran las reivindicaciones. Ahora el momento es decisivo, porque será en las urnas. No podemos olvidar a 87 compatriotas que murieron o fueron asesinados, 97 a quienes les lesionaron los ojos y los desaparecidos. Es el momento de recordar que sufrieron las arbitrariedades por creer que otra Colombia sí es posible, para ellos, para sus familias y para las nuevas generaciones.

    Recuerde que en el país se realizaron 15 mil movilizaciones…

    Perdón, ¿tantas? No habrá algún equívoco…

    Ninguno. Retomo el asunto: fueron 15 mil movilizaciones en 800 municipios. Además, por primera vez se lograron articular nuestras protestas con las que se desarrollaron en más de 100 ciudades y capitales de varios países. La solidaridad internacional fue contundente. Compartían nuestra lucha, que es, ha sido y será justa.

    Para Francisco Maltés Tello ahora, lo que llama la berraquera del pueblo inconforme, debe reflejarse en un proceso electoral que transformará el Congreso y elegirá un presidente distinto al común de quienes han sido ungidos con el voto de la ciudadanía.

    Con la sinceridad que lo caracteriza me mira y, tras soltar una carcajada, me interroga;

    –¿Ahora no me diga que está dudando que Petro será presidente? Si no es ahora, no será nunca. Además, el Senado, la Cámara de Representantes y, a futuro, los Concejos y Asambleas, tenemos que renovarlos…

    Me quedo pensando y recuerdo las palabras de Eduard Manuel, guarda de seguridad en el conjunto residencial donde resido, y quien, sin saber mucho del ámbito político, desconfía de Iván Duque cada vez que sale con sonrisa de Mona Lisa en los medios de comunicación, para hacer algún anuncio que impacta a los colombianos.

    —Cada vez que en la televisión salen noticias del presidente reunido con gremios y empresarios, uno piensa sobre el garrotazo que se nos avecina— me dijo esta mañana En esta suspicacia se identifican muchos colombianos.

    Al igual que él, espero un cambio. Por las miles de víctimas que regaron con su sangre las calles, cuando salieron a protestar…

    NOTA IMPORTANTE: La presente nota es producto de una entrevista, desde el ámbito periodístico, al presidente de la CUT. 

  • Duque no le dijo a la OCDE que la pobreza en Colombia creció en 3.6 millones de personas

    Duque no le dijo a la OCDE que la pobreza en Colombia creció en 3.6 millones de personas


    En el 2022 son 3.6 millones de personas en situación de pobreza, que suman a las que ya ostentan esa condición. En conjunto son 22 millones. De esa cifra, se estima que 17 millones no consumen la tercera comida al día, y que cerca de un millón lo hacen sólo una vez al día.

    Por Fernando Alexis Jiménez

    Iván Duque fue a París, pero no a visitar la torre Eiffel, los campos Elíseos, el museo de Louvre, ni tampoco a tomarse un cafecito mientras apreciaba el desplazamiento idílico de embarcaciones en el rio Sena. Ya está cansado de esos atractivos luego de poco más de tres años de turismo por el mundo, por cuenta del bolsillo de los parroquianos de a pie. Esta vez fue distinto. Su propósito era rendirle cuentas a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde).

    Habló bellezas de la situación de Colombia. Dijo que, pese a la pandemia, la economía creció por encima del 10% y enfatizó que, al terminar su período de gobierno, habrá cumplido con el 80% de los compromisos adquiridos con esa organización, que en términos prácticos es un club social de estrato diez en el que nuestro país, de estrato tres, pretende codearse con los más poderosos del mundo. Visión arribista de quienes detentan el poder entre los colombianos.

    Su discurso era tan inverosímil, que uno de sus escoltas intercambió miradas con otro de Europa. Los dos se encogieron de hombros. Pensaban que Duque estaba describiendo una escena de “Alicia en el país de las maravillas”.

    De lo que no habló el presidente, fue del crecimiento de la pobreza que hoy azota a los colombianos, como lo ha venido preconizando a diestra y siniestra el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, Francisco Maltés Tello.

    Las cifras que comparte el dirigente obrero, catedrático universitario y economista de profesión, son demoledoras. En el 2022 son 3.6 millones de personas en situación de pobreza, que suman a las que ya ostentan esa condición. En conjunto son 22 millones. De esa cifra, se estima que 17 millones no consumen la tercera comida al día, y que cerca de un millón lo hacen sólo una vez al día.

    Una situación dramática, como en las mejores escenas de “Los juegos del hambre”, de la escritora norteamericana, Suzanne Collins.

    Hablar con Maltés Tello, en su céntrica pero modesta oficina en Bogotá, descorre de manera despiadada la cortina de humo que por espacio de varios meses viene tejiendo el gobierno nacional para ofrecerle al mundo una visión irreal de lo que ocurre con los colombianos.

    —Miremos el caso del desempleo—dice, al tiempo que garabatea sobre su agenda, una serie de cifras que evidencian el crecimiento de este fenómeno social– Se mantiene en dos dígitos, es decir 13.7%. También cabalga a un ritmo enloquecido la informalidad laboral, que superan el 60% de quienes son hoy una población económicamente activa.

    Luego habla del índice Gini que mide la distribución del ingreso, o la desigualdad. Según su análisis, se encuentra en 0.54, lo cual muestra una sociedad profundamente desigual.

    —Nos gustaría que se mostrara la realidad de nuestra nación en los escenarios internacionales—precisa el presidente de la CUT mientras apura el café tinto, infaltable en su escritorio, junto a un arrume de papeles sobre su escritorio.

    Viene una pregunta, que no puede pasar por alto en este breve espacio de diálogo:

    ¿Y la carestía?

    —Grave el asunto. Carestía e inflación son propiciadas por el gobierno nacional cuando incrementa el precio de la gasolina en más del 10%, y los servicios públicos domiciliarios en más del 11% Eso es mucho—el dirigente de la CUT enarca sus cejas para darle mayor contundencia a sus palabras–: Se estimula la especulación cuando la Superfinanciera autoriza tasas de interés cercanas al 27%, tampoco controla Duque la tasa de devaluación del peso frente al dólar.

    Desde su perspectiva, fundamentado en cifras de las que echa mano como todo economista, lo complejo es que el crecimiento económico no se irriga a todos los sectores sociales. “Las cifras hablan por sí solas. Las ganancias se quedan en los bolsillos de los megarricos.”

    Al terminar la entrevista y antes de abordar el taxi, me pregunto cómo vive el drama el señor que vende dulces a la vuelta de la esquina.

    Tiene casi setenta años. Obviamente no tiene mayores oportunidades y, junto a la pequeña caja donde ofrece sus escasos productos, un bastón. Asumo que no tiene posibilidades de empleo. Y cuando Duque habló ante la OCDE, lo más probable es que no se estaba refiriendo a la realidad que enfrenta a diario este compatriota…

    Blog del autor https://cronicasparalapaz.wordpress.com/

  • Ahora Ingrid Betancur resultó la rectora moral de los colombianos

    Ahora Ingrid Betancur resultó la rectora moral de los colombianos


    No es de extrañar que ya tenga comprado el tiquete para Europa. Al fin y al cabo, ella no tiene nada qué perder. Se regresa a su vida de siempre, de lujos y comodidades, una vez haya causado daño en Colombia.

    Lo que muchos colombianos guardan en el baúl de los recuerdos, es la imagen de Juan Carlos Lecompte cuando se tatuó en un brazo la efigie de Ingrid Betancur. La amaba. Soñaba repetidamente con verla libre, tras el secuestro de seis años en manos de las FARC. Uno de los “males buscados”, como dicen los abuelos en Colombia. La segunda postal, color sepia, es la sucesión de plantones que protagonizaba con una fotografía de la política. Como buen publicista, Lecompte quería tocar las fibras más sensibles de la ciudadanía, en procura de su solidaridad.

    Sin embargo, su gran desilusión vino cuando la liberaron. En el recibimiento, ella eludió un beso y luego, con una contundencia demoledora, mirándolo a los ojos y ante el desconcierto de su esposo, le dijo: “Ya no te quiero”. Sus aspiraciones ahora no se enfocaban en la política, sino en irse a Europa, lejos de las tierras colombianas, de las que quería poner distancia.

    Esporádicamente aparecía en noticieros uribistas, como NTN24 para despotricar del Proceso de Paz, al que considera, un paso para “dar impunidad a los violentos”. Ajena totalmente a la realidad del país. Cercana a sus intereses elitistas, los mismos que ahora defiende en todos los escenarios.

    La fresa en el helado la puso el 17 enero último cuando oficializó su aspiración de ser Presidente. Asumió el discurso mesiánico como la única alternativa de los electores. Y desde entonces, no deja “títere con cabeza”. A todos los cuestiona. Sólo ella enarbola la bandera de la moral. De lo que no habla es de transparencia, porque ese no es un término que figure en su diccionario.

    La también aspirante, pero de izquierda, Francia Márquez, la confrontó. Lo hizo en un debate. Dejó en claro que se trataba de una oportunista.

    “Yo le diría a Ingrid, que la respeto y todo, que uno no puede venir cada 4 años a hacer política; hay que asumir que nosotros estamos aquí como país y construimos como país, pero las situaciones que usted ha vivido las sigue viviendo mucha gente, todos los días, y es necesario entonces asumir el desafío de lo que a mí me pasó que no le pase a nadie”, le dijo con el desparpajo que caracteriza a la negra, descomplicada y franca. Le “cantó las cuarenta” en la cara e Ingrid, como en la legendaria foto del secuestro, asumió una actitud de víctima.

    Ingrid no respeta las reglas del juego, al punto que se desmarcó de la Coalición Centro Esperanza. Una jugada de ajedrecista que ya tenía planeada, sin duda. Y salió de allí criticando a todos. Como la invitada a una comilona que, sin poner nada para el convite, sale después de almorzar criticando el sancocho, el tamaño de la pechuga de la gallina y, además, diciendo que no le permitieron repetir agua de panela.

    Su más reciente desacierto, decir que algunas mujeres brindan las condiciones para ser abusadas sexualmente. La hizo, definitivamente. Y cuando vio el tamaño de su metida de pata, ella que siempre culpa a los demás por los equívocos, atribuyó el asunto a un lapsus porque –argumentó—, siempre está pensando en español y en francés.

    No es de extrañar que ya tenga comprado el tiquete para Europa. Al fin y al cabo, ella no tiene nada qué perder. Se regresa a su vida de siempre, de lujos y comodidades, una vez haya causado daño en Colombia. Definitivamente, lo que es de esperarse con alguien que sin ser adalid de los principios y valores, ahora se cree la rectora moral de los colombianos…

    Blog del autor https://cronicasparalapaz.wordpress.com/

  • Desde el teatro, también se hace denuncia sobre las injusticias sociales

    Desde el teatro, también se hace denuncia sobre las injusticias sociales


    En el marco de las mil y una actividades para no pasar desapercibida la fecha,  la fundación el Teatro Vive, de Palmira, puso en escena una obra especial que denuncia el paramilitarismo, las persecuciones, las desapariciones forzadas y el desplazamiento.


    Por Fernando Alexis Jiménez

    Noviembre reviste un significado especial para los colombianos. Pero no por ser antesala del período decembrino, porque la pobreza que prevalece en muchos hogares le resta brillo a este período que capitaliza el comercio para sacar ganancias. Noviembre es especial porque se recuerda la firma del pacto con las otrora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC. Un episodio doloroso de la historia porque muchos de los reinsertados que le apostaron a la paz, han sido asesinados por fuerzas oscuras que todos saben quiénes son, pero pocos lo dicen abiertamente por temor a represalias.

    En el marco de las mil y una actividades para no pasar desapercibida la fecha,  la fundación el Teatro Vive, de Palmira, puso en escena una obra especial que denuncia el paramilitarismo, las persecuciones, las desapariciones forzadas y el desplazamiento.

    Conocí hace 29 años sobre su nacimiento como grupo,  cuando se presentaron en la sala Cali Teatro, en pleno centro de la capital vallecaucana. Presentaban “La mujer que llegaba a las seis”, con base en un cuento del Nóbel Gabriel García Márquez.

    Los espectadores fuimos pocos. Podíamos contarnos con los dedos de las manos. En ese momento, eran unos “Ilustres desconocidos” para el mundo de las tablas. Hoy es diferente. Con el paso de los años son referente a nivel nacional e internacional en materia escénica.

    Ana Rosario Grisales y Luis Eduardo Jiménez Barco están al frente de esta fundación. Su más reciente puesta, fue un performance sobre la paz, que se difundió mucho al cumplirse cinco años del pacto con la insurgencia. Impactan. Los espectadores literalmente “se meten en la película” y reaccionan con rabia ante la representación de los violentos.

    ¿Qué es el Perfomance Teatral por la Paz?

    Es un trabajo teatral fruto de la investigación en torno al conflicto social y armado en Colombia, sus consecuencias, sus víctimas. Aborda aspectos como la violencia y el desplazamiento, con el objetivo de expresar la realidad pero logrando sensibilizar al espectador de manera impactante, que colme de reflexión que es lo que hace posible avanzar en una cultura hacia la paz.

    Estamos tomándonos un cafecito en pleno centro de Palmira. Lo que me agrada de Ana Rosario y Luis Eduardo, es que no se han dejado permear por el reconocimiento que vienen teniendo últimamente. Son unos quijotes de las artes, sin duda, pero ahora, los referencian en muchas partes. Luis Eduardo es extrovertido, y tiene la risa de una vajilla de cristal cuando se rompe contra el pavimento. Ana Rosario es otro cuento. Más bien, mide cada palabra.

    ¿Cómo es el asunto de que quieren involucrar al espectador con el teatro?

    El performance se hace inicialmente desde el teatro invisible y también desde la estética de un teatro participativo con el espectador. Cuando nos presentamos, buscamos que reflexionen y se planteen acciones de solidaridad y paz con quienes padecen la violencia y desarraigo de sus territorios en Colombia y el mundo. En pocas palabras, vivenciar directamente la narración de lo que significa la guerra para las víctimas en el campo es cambiar el imaginario del conflicto en las ciudades.

    Luis Eduardo está concluyendo una maestría con una reconocida universidad española, ahora que es posible el estudio virtual. Por eso, junto con su esposa, son unos dedicados investigadores del arte teatral. Mientras me apuro ese café con pandebono, no dejo pasar la oportunidad para preguntarles:

    ¿Y sí tiene acogida el performance como representación, más cuando hablamos de los cinco años del pacto de paz?

    Por supuesto. En este caso, el perfomance es el final de la puesta en escena de algo que llamamos teatro antropológico.

    No puedo ocultar que casi me atraganto con el refrigerio. A mí, que soy un parroquiano de Vijes, uno de los pueblos más hermosos del Valle del Cauca, eso de teatro antropológico me suena como a mandarín o un idioma extraño:

    ¿Y esa vaina, qué es?

    Luis Eduardo me mira y estalla en una de sus típicas  carcajadas atronadoras, tanto así que la dueña del negocio se queda mirando, sorprendida. Al final, se contagia de la risa, sin saber por qué.

    Te explico: en el teatro antropológico se vivifican los símbolos la tierra, el agua y la luz para abrir la expectación de que sí es posible dar paso pasos firmes para avanzar una paz duradera en Colombia. Queda dentro del performance la participación en la reconciliación, que es el camino para construir una mejor sociedad en paz. 

    Vi otros actores, ¿Quiénes son?

    Sí, la compañía el Teatro Vive ha sumado actores muy buenos. Además de nuestra participación con Ana Rosario, tenemos a Luis Montenegro, Leidy Juliana Jiménez, Margarita Grisales, Juan Manuel Gómez y Pilar Colorado. Las luces y el sonido están a cargo de nuestro hijo menor, Camilo Ernesto.

    Y en la pandemia, ¿no quebraron? ¿Cómo hicieron para permanecer vigentes?

    Quien responde es Ana Rosario:

    Acudimos a la virtualidad. No podíamos permitir que el encierro obligatorio ahogara la voz del teatro, porque el Teatro Vive.

    El sitio donde estamos es acogedor. En la distancia, por encima de los techos de las casas, se ve la cúpula de la catedral. Palmira es hermosa y, hoy por hoy, una cuna del arte y semillero de nuevos artistas.

    Afortunadamente los miembros de El Teatro Vive no han sufrido los rigores de la persecución, como sí ocurrió en tiempos aciagos en Paraguay, Argentina y Chile.

    Yo mismo siento reservas. Soy consciente de que, para el gobierno, quienes estamos en el mundo de las letras, como en mi caso, bloguero, somos enemigos del sistema aun cuando tengamos una clara vocación por la paz. Pero esas no son circunstancias que nos impidan seguir viendo la realidad y escribiendo sobre el sufrimiento de nuestro pueblo.

    Compartimos con ustedes algunas fotografías sobre la puesta en escena del Perfomance sobre la Paz.

  • Censura a los medios alternativos en el cubrimiento de Paro Nacional

    Censura a los medios alternativos en el cubrimiento de Paro Nacional


    Si algo quedó en evidencia durante el Paro Nacional, es que los medios tradicionales de información, asumieron la tarea de difundir mentiras a favor del gobierno nacional, mientras que los medios alternativos, enfrentaron la “censura oficial”.

    Por Fernando Alexis Jiménez | Dirigente sugoviano.

    (Ponencia ante el Encuentro de Periodistas en Caracas, Venezuela, con participación de medios alternativos latinoamericanos)

    Uno de los bastiones de la democracia, en un país que se precia de serlo, se fundamenta en la libertad de expresión. Sin embargo, Colombia mostró lo contradictorio e incoherente de su discurso, el mismo que aviva en diferentes escenarios internacionales, porque durante los meses que duró el Paro Nacional, se registraron agresiones, detenciones y destrucción de material de 300 comunicadores, principalmente de medios alternativos.

    La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), de Colombia, denunció que los periodistas fueron víctimas de agresiones durante los dos meses de intensas protestas sociales en  el país –mayo y junio–, de las cuales se han podido documentar unas 260 hasta el momento. Se estima que, tres de cada cinco agresores, pertenecían a la fuerza pública. Su intervención, al margen de como debería ser una intervención legal, la amparaban en presuntos aspectos de “seguridad”.

    Los lugares donde se presentaron los principales puntos de resistencia de la protesta, como Bogotá (73), Valle del Cauca (45), Antioquia (36) y Cauca (18), se convirtieron, también, en escenario de mordaza a derecho constitucional a informar y ser informados.

    El 1 de julio, el senador Iván Cepeda Castro, trinó en su cuenta de Twitter: “Miembros de la Fuerza Pública son responsables de 3.455 agresiones a manifestantes en Colombia. Al menos 44 de los asesinatos sucedieron a manos de los uniformados. Conozcan aquí otras cifras reveladas por Temblores ONG e Indepaz.” Entre los afectados, se encontraban comunicadores populares.

    La Voz de América (VOA) visibilizó, en el mes de julio, este delicado asunto al señalar que “Seis periodistas son agredidos cada día en Colombia en el marco de las protestas”. Las agresiones a los medios alternativos se convirtieron en parte del escenario cotidiano en un país en el que, los tres o cuatro medios que monopolizan la información, vendían al mundo entero la imagen de un país sitiado por las movilizaciones, pero desconocían la realidad interna: el estallido fue la consecuencia apenas natural, de la inconformidad acumulada por espacio de muchos años; de ahí que las expresiones de protesta fueran superiores a las del histórico Paro del 14 y 15 de septiembre de 1977.

    Las intervenciones del Esmad fueron de una brutalidad sorprendente.
    Las intervenciones del Esmad fueron de una brutalidad sorprendente.

    PÉRDIDA DE CREDIBILIDAD DE LOS MEDIOS TRADICIONALES

    A fuerza de repetir lo mismo, los medios tradicionales en Colombia (radio, prensa y televisión), buscaban promover una realidad distinta a la que se vio en las calles. Bajo la batuta de Iván Duque Márquez, quien pasará a la historia como un presidente que empaño la democracia para imponer una dictadura, se asumió la táctica de la ilusión de la verdad, como se le conoce en psicología.

    No es otra cosa que la estrategia nazi de propaganda, atribuida a Joseph Goebbels, y que gira alrededor de la premisa: “Repite una mentira con suficiente frecuencia, y se convierte en verdad“.

    Pese a ello, a su empeño las veinticuatro horas del día, infinidad de colombianos optaron por los medios alternativos, los mismos que por meses y años pasaron desapercibidos en ciudades y municipios.

    Me refiero a los blogs, redes sociales, emisoras comunitarias e, incluso, espacios donde habitualmente se escribían grafitis. Durante el Paro Nacional y, frente a la censura mediática, se convirtieron en instrumentos para socializar información. No obstante, en algunos casos como las transmisiones en vivo, a través de Redes Sociales, se evidenciaron “bloqueos de señal” muy cerca donde los uniformados de la policía arremetían con la los jóvenes de la “primera línea” y diferentes expresiones populares. ¿Quién lo haría? Todos saben la respuesta y no viene al caso, porque es un hecho que los colombianos repudiaron.

    PERIODISTAS AMENAZADOS DURANTE EL PARO

    Varios comunicadores populares del país, fueron amenazados y, otros, agredidos brutalmente, al tiempo que destruían sus cámaras y grabadoras. Un caso relevante, el de José Alberto Tejada, del canal 2 de televisión en Cali, en el mes de junio. Denunció amenazas, ya que transmitía en directo las protestas.

    Periodista José Alberto Tejada, amenazado durante el Paro Nacional

    En uno de sus en vivo, el comunicador denunció que un uniformado le dijo: “Está bueno como para pegarle un tiro”.  Los hostigamientos contra él y su equipo, prosiguieron.

    En Medellín un periodista del Portal de noticias LaDirekta, fue duramente agredido. Sus equipos fueron destruidos. Los hechos ocurrieron en el sector de Moravia el 28 de julio del 2021.

    PRESENTE Y FUTURO DE LOS MEDIOS ALTERNATIVOS

    La realización del Paro Nacional evidenció que los medios alternativos son, hoy por hoy, la única vía para estar informados, al margen de los datos amañados que suministran radio, prensa y televisión, adeptos al sistema.

    Es evidente, además, que han surgido nuevos vehículos de información, y la idea es que sigan emergiendo. Nada mejor para que la realidad no quede encriptada, a conveniencia del gobierno de Duque. Sin embargo, el quid del asunto radica en las garantías que requieren los periodistas para informar libremente.

    En ese orden de ideas, es claro que se requiere una intervención de organismos de prensa internacionales que ayuden a garantizar el respeto del gobierno nacional al derecho constitucional de informar y ser informados… Si es que nos dejan vivir… 

  • 11 años de lucha del SUGOV, que celebramos con apoyo a la protesta social

    11 años de lucha del SUGOV, que celebramos con apoyo a la protesta social


    El SUGOV llegó a su aniversario número once. Una fecha especial que coincidió con la movilización social en el país. Ocasión para reafirmar nuestro compromiso con la lucha obrera.

    Por Fernando Alexis Jiménez | Dirigente sogoviano

    Los once años del SUGOV tuvieron una singular coincidencia: la movilización gigantesca de los trabajadores que inició en la sede del SENA, en Salomia, y concluyó frente a las instalaciones de la Regional del Trabajo, en la avenida de Las Américas.

    La Alcaldía de Cali, como siempre, con sus pronunciamientos ramplones y destemplados, dijo que sólo participaron 800 representantes de la clase obrera.

    “El desplazamiento estuvo enmarcado en la cultura ciudadana, en la tolerancia y el respeto. No hubo bloqueos, tuvimos una marcha que llegó casi a 900 personas diciendo lo que les disgustaba. No hubo necesidad de utilizar la Fuerza Público, no hubo ningún evento que lamentar“, aseguró Carlos Soler, secretario de Seguridad de Cali. Por supuesto, su perspectiva es la de milico en retiro, a quien toda expresión de protesta social, le produce urticaria.

    En Puerto Resistencia se realizó otra concentración. Como siempre, en esa zona del oriente caleño, con amplia participación ciudadana.

    Miembros del ejecutivo de la CUT Valle

     

    UN ESTADO DE ALERTA PROVOCADOR

    La administración del Alcalde, Jorge Iván Ospina, realizó el martes 19 de octubre, un Consejo de Seguridad, en el cual y tal como lo registra la seudo-revista Semana (porque hay quienes opinan que es un pasquín uribista), se declaró en “alerta por lo que pudiera ocurrir”.

    Compañeros Álvaro Ruíz Erazo y Yecid González, participando en la movilización del 20 de octubre

    De acuerdo con su pronunciamiento, estarían alerta para proteger las estaciones y los buses del MIO, con lo cual, confirma la posición que lo ha caracterizado, de satanizar la protesta social. Pero se quedó viendo un chispero, porque todo transcurrió en el marco de la normalidad, sin que esa normalidad, por supuesto, deje de evidenciar la inconformidad del pueblo con Duque y su dictadura.

    En consonancia con sus temores, militarizó la ciudad. Fueron 1600 agentes de policía y 320 del ejército. Temía un nuevo alzamiento. ¡Lo que hay que ver y oír, definitivamente!

    EL ESMAD ACANTONADO EN LA GOBERNACIÓN DEL VALLE

    Pero la gobernadora, Clara Luz Roldán González, no se le quedó atrás. Acantonó el Esmad en el Palacio de San Francisco, como ha sido su costumbre. ¿Por las protestas? No, claro que no. Trajo a los alegres muchachos del escuadrón móvil anti disturbios, porque el Sindicato Unitario de la Gobernación del Valle—SUGOV—celebraba sus once años, un aniversario que no íbamos a pasar de agache.

    No sabemos qué pensaba la funcionaria. Y lo que hicimos así de subversivo o clandestino, fue presentar el grupo musical Viento y Madera (que interpretó canciones sociales) para recibir a los compañeros empleados y contratistas, y entregarles a todos un detalle. Fueron más de mil ejemplares de bolígrafos de lujo, estampados con el logo del SUGOV. Es nuestra forma de compartir con todos, sin odiosas distinciones, la alegría de cumplir once años al frente del cañón, en defensa de la clase trabajadora.

    Fue una jornada maravillosa. Emocionante, si queremos ser más específicos. Recibimos muchas voces de aliento. La solidaridad flotaba en el ambiente. “Ustedes han luchado por todos nosotros, le han puesto el pecho a la brisa. Gracias, compañeros”. Fue una expresión recurrente que escuchamos en todos.

    Tras entregarles un detalle del SUGOV, les reafirmamos a los agentes del Esmad: “Aunque tengan uniforme, ustedes son parte de nuestro pueblo.” También por ellos luchamos, porque son pueblo precarizado.

    HASTA LOS COMPAÑEROS DEL ESMAD RECIBIERON SU DETALLE

    Es cierto, sabemos que el Esmad reparte garrote con generosidad en la protesta social. Pero más allá de su uniforme de robocop, que resulta intimidante, para nosotros, son clase trabajadora. De hecho, funcionarios explotados a quienes, desde un escritorio, los altos oficiales les dan la orden de arremeter contra su propio pueblo, el mismo pueblo al que ellos pertenecen.

    A ellos les dimos su detalle sugoviano. Lo guardaron furtivamente. “Lo vamos a usar, téngalo por seguro”, nos decían.

    Incluso, se tomaron una foto con algunos de los dirigentes del SUGOV. Una foto para la historia que reafirma nuestro convencimiento de que ellos, desde nuestra perspectiva, son pueblo precarizado, hombres y mujeres que, al término de su jornada, regresan a casa y, al día siguiente, hacen fila en un supermercado, pagando altos costos por los alimentos. Al fin y al cabo, también golpeados por la dictadura de Duque.

    En el marco de los 11 años del SUGOV, rendimos homenaje al compañero Álvaro Ruíz, uno de los fundadores de nuestra organización.

    HOMENAJE AL COMPAÑERO ÁLVARO RUÍZ ERAZO

    El 20 de octubre fue memorable. Celebramos once años de lucha ininterrumpida y comprometida con la clase trabajadora, pero, también, de aporte a la generación de conciencia alrededor de lo que somos: un pueblo explotado que debe despertar del marasmo y levantar su puño en alto para decir: “Basta ya de sometimiento”.

    En el marco de este aniversario, se hizo un reconocimiento especial al dirigente y fundador sugoviano, Álvaro Ruíz Erazo. Un batallador de la clase obrera. Se formó inicialmente como economista en Colombia e hizo su especialización, por espacio de ocho años, en Cuba.

    Y aunque le fue doloroso irse de La Habana, de las tardes de brisa junto al malecón de ocho kilómetros que bordea la ciudad y recibe como un abrazo gigantesco las olas del mar y el rumor de aguas embravecidas que traen desde tierras lejanas las voces de admiración por la lucha que han librado, Álvaro decidió regresar a su patria, a combatir ideológicamente desde otra trinchera: el sindicalismo clasista.

    Álvaro Ruíz, primero en la margen derecha y enarbolando su brazo empuñado, ha sido un líder comprometido con la defensa de la causa obrera.

    Desde su vinculación como profesional en la Gobernación del Valle del Cauca, Álvaro ha sido un defensor de la causa del pueblo, de los marginados, de los sin-techo, de los desempleados. Y fue, a la sazón, uno de los gestores del SUGOV porque no compartió—junto con quienes le acompañaron en esa gesta—la actitud sumisa del sindicato de siempre, el de marras, en el que su presidente siente orgullo de posar con el gobernante de turno, mientras que a los afiliados les habla con un discurso acomodado.

    Álvaro Ruiz Erazo está en la antesala de su retiro tras entregar gran parte de su vida a la función pública. Pero ninguno de nosotros quiere que pase desapercibido su aporte al sindicalismo, porque como diría el coplero de los llanos venezolanos, Rafael Martínez, Álvaro es un “amigo sin condición, con trago y fuera de tragos”. Es decir, alguien en quien se puede confiar siempre.

    Lo ocurrido el 20 de octubre lo llevaremos siempre en el corazón, porque once años de lucha, no se cumplen todos los días…

  • Toma fuerza inusitada movilización del 28 de septiembre

    Toma fuerza inusitada movilización del 28 de septiembre


    Organizaciones sindicales del Valle del Cauca, atendiendo convocatoria de la CUT, reafirmaron respaldo y compromiso con la jornada de movilización del próximo 28 de septiembre. El Paro Nacional sigue vivo, aseguraron dirigentes obreros.

    Por Fernando Alexis Jiménez | Dirigente del SUGOV

    La protesta sigue. No ha menguado. Ahora más beligerante que nunca. ¿La razón? Duque no baja la guardia y, en escenarios como la ONU, sigue vendiendo la imagen de una Colombia paradisíaca, desconociendo la realidad social cada vez más crítica, con un desempleo que cabalga por las nubes, una inflación sin precedentes y la máquina de la muerte bien aceitada para acabar con líderes sindicales y populares.

    El panorama fue analizado en la convocatoria de la Central Unitaria de Trabajadores—CUT, subdirectiva Valle—y los dirigentes de los sindicatos coincidieron que el 28 de septiembre es necesario  salir a las calles, de un lado para respaldar los diez proyectos de ley que hacen tránsito en el Congreso, y de otro, reclamar que cese la voraz andanada de los grupos económicos del país por privatizar la salud, ahogando a su paso, las finanzas y futuro de los hospitales estatales.

    EL PARO NO SE HA ACABADO

    Contrario a lo que piensan muchos, aquellos que se rinden fácilmente, el Paro Nacional no se ha acabado. En esa dirección, el presidente de la CUT en el Valle del Cauca, Wilson Sáenz Manchola dijo que: “Este período que muchos equivocadamente consideran es un receso, no ha servido más que para estrechar los lazos con diferentes expresiones ciudadanas, que ahora quieren sumarse a la protesta ante la contundencia de un país en crisis. Hay que retomar la movilización comprometida. Debemos seguir firmes y más cuando los vientos electoreros amenazan con profundizar la crisis laboral con reformas que golpearán a los trabajadores. Esta es la hora de movilizarnos”.

    El dirigente expresó su preocupación por la situación de la salud, lo que explica que la movilización del 28 de septiembre próximo inicie en la Plazoleta de San Francisco y concluya frente a las instalaciones del Hospital Universitario del Valle—HUV–. “La movilización popular es la que ha traído cambios en el país y, ahora, seguimos adelante, con un ingrediente particular: la defensa del derecho a la salud, que debe seguir siendo pública y no quedar en manos del sector privado”, precisó.

    Informó que la agenda de protesta social incluye, también, fechas como el 20 de octubre, el 25 de noviembre y el 10 de diciembre.

    Hay un claro compromiso de la CUT y de los sindicatos, de jalonar la movilización del 28 de septiembre, En la gráfica, de izquierda a derecha, Francisco Maltés Tello (presidente Nacional de la CUT y Wilson Sáenz Manchola, presidente regional de la central, entre otros. Foto Fernando Alexis Jiménez – Archivo.

    COLOMBIA, UN PAÍS SE POBRES

    Durante su intervención en modalidad virtual, el presidente de la CUT y vocero del Comité Nacional de Paro, Francisco Maltés Tello, resaltó con viva inquietud que Colombia se convirtió en un país de pobres, ante la indiferencia cómplice de la clase política tradicional, y la mirada inmisericordia de un gobierno como el que preside Iván Duque Márquez.

    “En nuestro país hay 21 millones de personas sumidas en la pobreza, es decir, el 40% de nuestros connacionales.  El DANE maquilla la realidad. Pero lo que no han podido ocultar es el estallido social por cuenta de la desigualdad. Por el contrario, ese estallido sacó a flote lo que está ocurriendo. Desde el Comité de Paro reivindicamos la movilización, que ya forma parte de la agenda pública. Nos corresponde a todos, presionar a los congresistas para que ayuden a jalonar los diez proyectos de Ley”, enfatizó.

    Informó que, con los jóvenes, denominados durante el paro como primera línea, se han realizado nuevos acercamientos. Específicamente con quienes están organizados. Recordó que jamás se les han cerrado las puertas, aun cuando algunos sectores, en algún momento dijeron que no querían que intervinieran las organizaciones obreras. “Tenemos que avanzar con pasos de unidad, pero bien organizados”, explicó.

    DURA RADIOGRAFÍA SOCIAL DEL VALLE DEL CAUCA

    Durante la reunión de las organizaciones sindicales a instancias de la CUT, subdirectiva Valle del Cauca, se presentó una dura radiografía social del Departamento, que pone en evidencia el recrudecimiento de tres fenómenos que toman fuerza: el desempleo, la pobreza absoluta y la violencia contra los líderes.

    Como consecuencia del actual modelo económico y político que favorece los intereses del capital extranjero y alimenta el afán de enriquecimiento de quienes detentan el poder, se estima que una de cada diez personas en edad productiva, se encuentran sin trabajo.

    En Cali, 560 mil personas, viven del rebusque y más de 300 mil familias, enfrentan la pobreza extrema, la que se refleja—en términos prácticos—en el hecho de que solo consumen dos raciones de alimento al día.

    Con la complicidad de la clase politiquera, los hospitales se encuentran al borde del colapso, al tiempo que las EPS –que pertenecen al sector privado—enriquecen sus arcas. En esa dirección, el temor es que la salud, que es un derecho inalienable, termine privatizada.

    En general, se aprecia como el 86% del empleo formal ha desaparecido con el pretexto esgrimido por los empresarios, de que fue consecuencia del Paro Nacional. De la mano con su argumento manido, ofrecen colocación por debajo del mínimo y sin garantías de ninguna clase.

    COLOMBIA NO PUEDE OLVIDAR SU HISTORIA

    La reunión de las organizaciones sindicales del Valle del Cauca estuvo fortalecida con la intervención del analista económico e internacional y escritor, Aurelio Suárez Montoya. Su planteamiento fue contundente: Colombia no puede olvidar su historia y, menos, a quienes la han llevado a arrastrar una pesada carga de miseria, en la que –antes que repuntar—su economía va en picada y cada día se depende más de las importaciones. Esto, como lo explicó el catedrático, es muy grave porque desestimula la producción nacional y alimenta el desempleo.

    Economista y escritor, Aurelio Suárez Montoya

    Para cumplir compromisos, el país debió promover reformas y las exigencias del Consenso de Washington, más peligroso, viral y dañino, que las diez plagas de Egipto juntas.

    El Banco de la República, fiel a los postulados trazados por el imperialismo económico de los norteamericanos, sometió la política de divisas y la cambiaria, en detrimento del poder adquisitivo de los colombianos. Esto abonó el terreno para la famosa apertura económica, en la que se desequilibra la balanza: se privilegia el que compremos lo que nos venden en dólares, mientras que nuestros productos los rechazan o quieren pagar a precio de huevo. En términos parroquiales, siempre llevamos las de perder.

    Así las cosas, tomando como línea de tiempo el 2000, se quintuplicaron las importaciones del renglón agropecuario y se duplicaron las de producción industrial. ¿Resultado? Más desempleo. En otros términos, importamos mucho más de lo que exportamos. Y los capitales extranjeros, que gozan de todos los privilegios, avanzaron en un nuevo zarpazo: se apoderaron de lo que otrora era la banca estatal. Al fin y al cabo, entre sus prebendas, está el que tienen exenciones y rebajas en la tributación.

    En su disertación, el profesor Aurelio Suárez Montoya, puso de relieve que han sido los inversionistas extranjeros los más beneficiados con la bonanza minero-energética que vivió Colombia. “Ni siquiera Pinochet, con todo y lo perverso, vendió los recursos de Chile. En Colombia si lo hicieron”, enfatizó.

    Para sobrevivir, los gobiernos de turno se han endeudado. El economista precisó que, como consecuencia, cada colombiano le debería al capital extranjero alrededor de doce millones de pesos, si se pretendiera pagar la deuda externa.

    “El panorama no luce alentador, a menos que el pueblo colombiano le salga al paso”, advirtió, al tiempo que recordó, el mal manejo de la política fiscal del país, ha llevado a que en los últimos 20 años se hayan realizado 19 reformas tributarias que trasladaron casi el 60% de los tributos al pueblo. “Es una carga muy pesad que no puede soportar”, dijo.

    La reunión del sindicalismo, concentrado en el Valle del Cauca, concluyó con el compromiso ineludible de sacar adelante la movilización del 28 de septiembre y las otras movilizaciones contempladas en la agenda hasta el mes de diciembre próximo.

     

  • 7 lecciones que le dejó el paro nacional al sindicalismo colombiano

    7 lecciones que le dejó el paro nacional al sindicalismo colombiano


    El sindicalismo colombiano debe someterse a un cuidadoso auto análisis para aplicar correctivos. Se han cometido errores. No podemos ocultarlo. Un análisis de la situación actual.

    Por Fernando Alexis Jiménez

    El más reciente Paro Nacional en Colombia que marcó un hito en la historia, dejó clara una realidad: Los sindicalistas ya no somos los “chachos de la película”. En pocas palabras, progresivamente hemos ido perdiendo el protagonismo.

    Soy consciente de que mi planteamiento desatará una tormenta sin precedentes, y no faltará quien se rasgue las vestiduras. Sin embargo, antes que contemplar la posibilidad de considerarme hereje y que se proponga mi lapidación, pido me concedan unas pocas palabras con las que sintetizo mi argumento:

    1.- La corrupción y la politiquería han infiltrado el sindicalismo. Para nadie es desconocido que algunos de quienes se denominan dirigentes, establecen nexos con los patrones, lo que por supuesto, va en detrimento de los trabajadores. De la mano con esta realidad, otra igualmente desalentadora: hay quienes comprometen su labor con los partidos tradicionales, los mismos que legislan para golpear a quienes deberían defender: los obreros.

    2.- Se ha ido desdibujando la beligerancia. Las batallas que se libran con el sindicalismo, no son las de otras épocas, ni las que marcaron un distintivo como la huelga de las bananeras o el accionar de Jorge Ignacio Torres o María de los Ángeles Cano Márquez (María Cano), la primera mujer que lideró la organización de los trabajadores en diferentes regiones del país.

    3.- Las acciones de carácter político-sindical están perdiendo fuerza. El ejercicio del sindicalismo tiene una incidencia política no partidista, que, a la fecha, o bien perdió su norte o no tiene la fuerza de antes. Pese a ello, en muchos escenarios queda en evidencia que incurren en la improvisación, el inmediatismo y se dejan de lado las actividades con incidencia en la búsqueda de reivindicaciones para la clase obrera.

    4.- Falta de capacitación y formación de cuadros sindicales. La generación sindical que nos tocó, la que llamamos de vanguardia, demanda la formación política y de liderazgo antes de ocupar un cargo. Eso significaría que el dirigente se desenvuelva a conciencia, con un solo norte: la defensa de la clase trabajadora. A esto se debe sumar que no se están preparando cuadros que puedan contribuir, en el corto plazo, a la renovación generacional en las organizaciones sindicales.

    5.- Toma fuerza la división del sindicalismo. Antes que propiciar un fortalecimiento de los sindicatos, como un bloque monolítico, salta a la vista que hay fuertes huracanes de divisionismo. Esta tormenta alimenta el surgimiento de nuevas organizaciones débiles que favorecen los intereses de los patrones. Hay tantos sindicatos como religiones en el mundo.

    Es cierto que los pretendidos dirigentes quedan amparados por el fuero sindical, pero el creciente fraccionamiento no ha hecho otra cosa que debilitar el movimiento obrero.

    6.- Paulatinamente se va perdiendo la capacidad de convocatoria. Retomo el tema del Paro Nacional. Mientras que en las calles brillaron por su ausencia muchos sindicatos—representados en sus lideres y afiliados–, se hizo evidente que sí salieron a manifestarse otras expresiones populares: indígenas, campesinos, comunales, estudiantes y quienes jamás habían marchado y que integraron la llamada primera línea.

    7.- Seguimos usando el lenguaje de hace veinte años. Que no queremos a los yanquis, que las políticas neoliberales nos están hundiendo y que las trasnacionales acaban con toda garantía laboral, son entre otros, hechos que conocemos a ciencia cierta. Sin embargo, seguimos utilizando el mismo lenguaje de otras épocas y no estamos llegando de manera clara a las nuevas generaciones y al ciudadano del común.

    ES HORA DE HACER UN ALTO EN EL CAMINO

    Desconozco cómo quiera usted rotular la situación actual del sindicalismo colombiano. Desde mi perspectiva, que no refleja una verdad revelada—por supuesto–, estamos experimentando una crisis sin precedentes y, además, profunda.

    Dadas las actuales circunstancias es tanto como encontrarnos en medio de un puente. No podemos llegar a la frontera sin retorno, porque será la clase trabajadora la que lleve la peor parte.

    En ese orden de ideas, además de hacer un alto en el camino, urge reorientar el movimiento sindical para que responda a las expectativas de la actual situación y de las futuras, porque es evidente que los politiqueros querrán seguir atornillados en el poder atropellando a la clase trabajadora.  

    Blog del autor: https://cronicasparalapaz.wordpress.com/

  • Protestar en Colombia es un delito:  Expulsada alemana que apoyó el Paro Nacional

    Protestar en Colombia es un delito:  Expulsada alemana que apoyó el Paro Nacional


    Duque es ilógico en sus decisiones. Para él, lo que hizo la turista europea, es intromisión en asuntos internos, pero no lo es el que una veintena de ex militares de Colombia participaran en el frustrado golpe de Estado y asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moise. De hecho, envió una delegación diplomática para que brinde asistencia jurídica y humanitaria a estos mercenarios, o en términos más parroquiales, paramilitares o paracos.

    Por Fernando Alexis Jiménez – Dirigente sugoviano

    La doble moral del presidente Iván Duque cuestionando los gobiernos de izquierda, a los que acusa de dictaduras, quedó evidenciada al ordenar la expulsión de la alemana, Rebecca Linda Marlene Sprößer, como retaliación al apoyo que brindó la joven a las protestas del Paro Nacional.

    Desde la perspectiva del mandatario colombiano, ese es el ejercicio de la soberanía nacional. Para observadores del país y del extranjero, es una clara evidencia del estado dictatorial que enfrentan los colombianos y que fue puesto de manifiesto tras las recomendaciones que hizo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

    La europea fue aforada en un vuelo que cubría la ruta Cali-Bogotá y Bogotá- Alemania y, como castigo, no podrá entrar a Colombia durante los próximos 10 años.

    Si esa no es una decisión dictatorial, ¿qué si lo es? Duque es ilógico en sus decisiones. Para él, lo que hizo la turista europea, es intromisión en asuntos internos, pero no lo es el que una veintena de ex militares de Colombia participaran en el frustrado golpe de Estado y asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moise. De hecho, envió una delegación diplomática para que brinde asistencia jurídica y humanitaria a estos mercenarios, o en términos más parroquiales, paramilitares o paracos.

    La joven alemana, Rebecca Linda Marlene Sprößer, apoyó la protesta social en Cali.

    LA HISTORIA DE LA ALEMANA EN COLOMBIA

    Rebecca Linda Marlene Sprößer se sintió atraída por Colombia, el país del realismo mágico que inmortalizó en sus creaciones literarias, el Premio Nobel, Gabriel García Márquez. Lo que jamás imaginó es que le tocaría vivir en carne propia esa inverosimilidad de los hechos que solo ocurren en un país como este, en pleno ombligo geográfico de América.

    Desde el 15 de marzo pasado, cuando llego, recorrió lugares atractivos que subió a redes sociales. Comentó que se trataba de parajes paradisíacos, porque su propósito inicial no era otro que el de hacer turismo. Pero inmersa en esos recorridos, le tocó vivir el Paro Nacional que, particularmente en Cali, se vivió con mayor intensidad.

    Fue allí cuando tuvo estrecho contacto con los jóvenes de primera línea. Los apoyó. Se tomó fotos con ellos. Se puso casco, careta antigases y hasta cubrió su cuerpo con la bandera de los colombianos, ¿Delito? No. No estaba propiciando un golpe de Estado como los connacionales en Haití. Simplemente, apoyó las manifestaciones.

    Pero, como en Colombia protestar es un delito por cuenta de la mentalidad guerrerista del presidente Duque, la sacaron a sombrerazos, como si se tratara de la peor delincuente. Desde la apreciación del gobierno nacional, Pablo Escobar y quienes integraron los carteles del narcotráfico, son niños de kindergarden.  

    La protesta social es constitucional, pero en Colombia la han querido satanizar

    LA DETUVIERON POR DENUNCIAR

    La detención de Rebecca Linda Marlene Spröße se produjo en unas circunstancias insólitas, propias de una telenovela en la que los buenos resultan ser los malos y viceversa. Para ser más específicos, una narrativa con matices Kafkianos.

    Linda, como ella misma abrevia su nombre, fue víctima de un atentado sicarial el pasado 22 de julio. Y, como es apenas natural, fue a denunciar el hecho ante el CTI de la Fiscalía. La declaración la rindió en la sede del Comité de Presos Políticos en Cali y a una cuadra de allí, cuando terminó ese procedimiento, fue detenida por agentes de Policía y de Migración Colombia y dirigida, inmediatamente, al aeropuerto Internacional Alfonso Bonilla Aragón.

    “Cuando llegué a Cali me enamoré totalmente de la gente, de la forma de vivir y decidí que quería vivir un tiempo más acá. Empecé a trabajar como voluntaria en una escuela muy reconocida de baile que se llamaba Arrebato Caleño, pero se intensificaron los toques de queda y ya no pudieron dar las clases que se hacían en la noche y quebraron después de resistir lo que más pudieron durante la pandemia. Esa fue una fuerte motivación para unirme a la gente que empezó a protestar. Después pensé que como en México había trabajado en periodismo, aquí también podría documentar con mi mirada lo que estaba sucediendo. Entonces empecé a grabar testimonios y abusos de la Policía y a mandarles eso a mis contactos que tenía de prensa”, dijo la joven alemana.

    En tanto se sataniza la protesta social en Colombia, el presidente Duque envió una delegación diplomática a auxiliar a paramilitares que pretendían un fallido golpe de Estado en Haití.

    Su existencia comenzó a correr peligro desde que se solidarizó con las marchas y decidió hacer presencia en los diferentes puntos de resistencia de Cali. Por ese motivo, el Comité de Solidaridad de Presos Políticos ha cuestionado la expulsión de Rebecca Marlene Sproesser, como un procedimiento administrativo arbitrario del que tomó parte Migración Colombia, sin dar margen a ninguna reclamación.

    No podría concluir sin enfatizar que, para quienes dudan que el presidente Duque es un dictador, sus acciones cada día tornan fehaciente la condición en que se encuentra Colombia, y anotar, por último, que el temor que nos asiste a quienes escribimos, es que nos terminen amenazando las fuerzas oscuras que siembran el terror y la muerte.

    Blog del autor: https://cronicasparalapaz.wordpress.com/

    NOTA IMPORTANTE: El autor del presente artículos se hace responsable por su contenido ya que, si bien forma parte de la dirigencia sugoviana, sus planteamientos no necesariamente están en consonancia con el pensamiento político-sindical de la organización sindical.

  • Se materializó el temor: fuerzas oscuras infiltraron protesta social

    Se materializó el temor: fuerzas oscuras infiltraron protesta social


    Como habían advertido con anticipación las organizaciones sociales, la protesta de este 20 de julio, iba a ser infiltrada por las fuerzas oscuras para deslegitimar informe del CIDH que se refirió a desmanes de la fuerza pública y que recomendó correctivos inmediatos.

    Por Fernando Alexis Jiménez – Dirigente Sugoviano

    Fotografías: Oliverio Montealegre Tierradentro – Yesid González Sabi

    Nuevamente Cali se convirtió este 20 de julio en un campo de batalla por cuenta de los actos de provocación de la fuerza pública a los manifestantes en la concentración de la Loma de Cruz, confrontaciones que se replicaron en los sectores de Sameco, Puente del Comercio, Meléndez y Calipso. De acuerdo con las autoridades, siete agentes de antidisturbios resultaron heridos, pero no mencionaron que más de veinte manifestantes resultaron seriamente afectados en su integridad. Ironías del país del “realismo mágico” donde solo cuentan unos, y las clases populares resultan invisibilizadas.

    Las marchas de las horas de la mañana transcurrieron en paz. Sin embargo, frente a la actitud intimidatoria del Escuadrón Anti Disturbios—Esmad–, se generaron las condiciones para los enfrentamientos que buscan sustentar los vaticinios aterrorizadores que promovió el presidente Iván Duque, para deslegitimar y satanizar la protesta social.

    Para generar temor en la ciudadanía y evitar que liberaran su inconformidad saliendo a las calles, el mandatario anticipó que se fraguaban planes terroristas, con apoyo de la insurgencia y el narcotráfico, para desestabilizar la institucionalidad. Pero de la mano con estos pronunciamientos, enarbolaba la tesis de que todo estaba bajo control gracias a los operativos de seguridad en toda la geografía nacional.

    El común denominador de las marchas: transcurrieron en paz, pese a las provocaciones de las fuerzas estatales.

    GOBIERNO NACIONAL PREPARÓ ESCENARIO PARA LOS COMBATES

    Para nadie es desconocido que esta andanada gubernamental de desinformación, es una cortina de humo que busca echar por tierra el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre los abusos de la fuerza pública y las recomendaciones para que se apliquen correctivos urgentes.

    Quedó claro que se trató de dos cosas claras: una estrategia concebida para esconder la corrupción que rodea la vacunación contra el covid-19, y generar una sensación de “seguridad”, que su propio gobierno ha roto con los asesinatos aleves de manifestantes, y las desapariciones de líderes sociales.

    La arrogancia del gobierno nacional levanta barreras al diálogo y el Comité Nacional de Paro ha visto renacer, con mayor fuerza, la llama de la inconformidad que asiste a millares de personas por la arbitrariedad del presidente Iván Duque.

    El Sindicato Unitario de la Gobernación del Valle–SUGOV– a través de su dirigencia, hizo presencia en las marchas. Si dejar de lado su filosofía de beligerancia en defensa de los derechos de la clase trabajadora, reafirmó su compromiso con la pacificidad en las movilizaciones. 

     

    NOTA IMPORTANTE: El autor del texto es responsable por sus opiniones. Aun cuando pertenece a la dirigencia sugoviana, no necesariamente expresa todo el pensamiento político-sindical de nuestra organización. No obstante, fieles al criterio de ser diversos, pero unitarios, publicamos este contenido escrito.