Autor: Fernando Alexis Jiménez

  • Comprar libros nuevos, un privilegio de pocos

    Comprar libros nuevos, un privilegio de pocos

    Si bien es cierto no abundan los buenos lectores en nuestro tiempo, también lo es que un ejemplar resulta caro en el mercado.

    Fernando Alexis Jiménez | Periodista


    Una de las escenas más emotivas de la novela “La ciudad de la alegría”, del francés, Dominique Lapierre, es cuando Hasari Pal –quien se rebusca como rickshaw wallah, es decir, tirando de uno de los numerosos carritos que transportan a la gente en Calcuta—se apresta a regalarle un vestido hermoso a su hija. Es para una ocasión especial.

    En ese momento en el que se queda embelesado en una boutique, dejando escapar lágrimas de sus ojos, anhela ese traje especial para su pequeña, pero reconoce, es muy caro.

    Un sentimiento similar al que me embargó e, igual, a sinnúmero de personas que nos dimos cita en la Feria del Libro de Cali por los elevados precios de los libros.

    Comprendemos que con motivo de la pandemia y la recesión los insumos de impresión se dispararon, pero por esos y otros factores, comprar textos se ha convertido en un privilegio de pocos.

    Lo positivo, disfrutar de las conferencias gratuitas con diversos autores. Un deleite. Saber que esos escritores a quienes a veces vemos como estrellas lejanas, están cercanos, allí en el escenario. Responden las preguntas, cuentan secretos del oficio y nos animan a leer.

    Alrededor del Bulevar del Río, muy cerca de las carpas y puestos de venta de los libreros, estaban Conrado Ramírez y Johnatan López. Venden libros de segunda mano. En el suelo, donde tienden los ejemplares usados, puede conseguirse a don Quijote de la Mancha o Cien años de soledad, a precios irrisorios. Dependiendo del estado del libro, cuestan entre cinco y veinte mil pesos.

    “Lamentablemente en Cali ya la gente casi no lee”, me dijo Conrado, propietario de un pequeño emprendimiento al que le bautizó: “La librería del pueblo”. Un letrero modesto escrito sobre una tabla de madeflex, en colores lila y rojo. Con las ventas, sobrevive y estudia en la Universidad del Valle, en la jornada de la noche.

    @FernandoAlexisJimenez.com


    NOTA IMPORTANTE: El presente artículo forma pate de la Columna semanal que el autor publica en medios impresos y digitales. El pensamiento expresado compromete a quien lo escribe y no necesariamente interpreta el pensamiento o la filosofía del SUGOV


     

  • La razón por encima de la política

    La razón por encima de la política

    No se justifica que, a estas alturas, sigamos enfrentados, dejando de lado el valor más valioso: el de cada ser humano, así piense diferente.

    Las contiendas electorales de los últimos ocho años han dejado profundas heridas, no por el ejercicio de la democracia en sí, sino porque ha enfrentado a pueblos, familias y amigos de años.

    El incidente en el que el exalcalde de Medellín, Daniel Quintero, quedó atrapado entre un taxi y una camioneta de alta gama, en lo que denunció como intolerancia, es un reflejo de lo que viene ocurriendo en Colombia.

    Nos lleva a reflexionar si estamos siendo racionales o, por el contrario, nos mueve un interés partidista. Las elecciones pasan, las relaciones humanas deben permanecer.

    Mi abuelo paterno recordaba que, en la época de la violencia, los conservadores de Vijes se reunían para acordar qué liberales iban a expulsar del territorio, so pena de morir en sus fincas.

    Terminado el encuentro, iba donde sus amigos de siempre, los liberales, y les advertía sobre el peligro que corrían. Muy pocos murieron hasta el día que descubrieron quién era el delator.

    Rogerio Jiménez pasó a la historia de mi pueblo, como el campesino que se negó a ser partícipe de hechos violentos contra contradictores políticos, porque por encima de un trapo de color, ellos eran sus amigos de siempre, los mismos con los que bebía cerveza en la fonda de Cachimbal y con quienes compartía el gusto por la música de Carlos Gardel.

    Más que con palabras y cuentos sacados del baúl de los recuerdos, mi abuelo nos enseñó con hechos que la política no debe dividir a las personas, ni puede someter al país a odios que perviven en el tiempo y nos impiden vivir en paz.

    Si democracia es el gobierno del pueblo, la razón debe ser el catalizador que nos permita privilegiar el ser humano por encima de las diferencias de opinión que en apariencia nos separan.

    Las elecciones que se avecinan deben caracterizarse por el respeto y no por los ataques, físicos y a la dignidad, que dañan y no construyen.

    Autor y responsable del texto. Fernando Alexis Jiménez 

  • Escritor noruego, Jon Fosse, Nobel de Literatura 2023

    Escritor noruego, Jon Fosse, Nobel de Literatura 2023

    El mundo de la literatura tiene un nuevo Nobel. Se trata del escritor noruego, Jon Fosse, quien tiene una larga trayectoria como dramaturgo. Escribe desde muy joven, Cuando le dieron la noticia, iba conduciendo por el campo, al norte de Bergen, en Noruega. Creía que se trataba de una broma. Y no podía creerlo.

    AFP| El premio Nobel de Literatura 2023 fue concedido al dramaturgo noruego Jon Fosse por sus obras “innovadoras”, anunció el jurado. Fosse, de 64 años, fue galardonado “por sus innovadoras obras de teatro y prosa, que dan voz a lo indecible”, declaró la Academia sueca.

    Nacido el 29 de septiembre de 1959 en la ciudad de Haugesund (sudoeste), Fosse es un escritor polifacético y poco accesible para el gran público. Sin embargo, es uno de los autores vivos cuyas obras de teatro más se representan en Europa.

    Comparada a menudo con Samuel Beckett, la obra de Fosse es minimalista, basada en un lenguaje sencillo que transmite su mensaje a través del ritmo, la melodía y el silencio.

    Fosse emergió como dramaturgo en la escena europea con su obra “Alguien va a venir”.

    “Tuvimos la oportunidad de empezar a hablar de cuestiones prácticas y de la semana del Nobel en diciembre”, añadió.

    Ganadores del premio Nobel de Literatura

    2022: Annie Ernaux (Francia) por “la valentía y la agudeza clínica con la que descubre las raíces, los distanciamientos y las restricciones colectivas de la memoria personal”.

    2021: Abdulrazak Gurnah (Reino Unido) por “su relato empático y sin compromiso sobre los efectos del colonialismo y el destino de los refugiados atrapados entre culturas y continentes”.

    2020: Louise Glück (Estados Unidos) por “su voz poética característica que, con su belleza austera, hace universal la existencia individual”.

    premio nobel literaturaEstas son las famosas obras del ganador del premio Nobel de Literatura 2023. (Photo by Jonathan NACKSTRAND / AFP) | Foto: AFP

    2018: Olga Tokarczuk (Polonia) por “una imaginación narrativa que, con una pasión enciclopédica, simboliza la superación de las fronteras como forma de vida”.

    2017: Kazuo Ishiguro (Reino Unido) que “ha revelado, en novelas de una poderosa fuerza emocional, el abismo bajo nuestro ilusorio sentimiento de comodidad en el mundo”.

    2016: Bob Dylan (Estados Unidos) por “haber creado, en el marco de la gran tradición de música estadounidenses, nuevos modos de expresión poética”.

    2015: Svetlana Alexievich (Bielorrusia) por “su obra polifónica, memorial del sufrimiento y la valentía en nuestra época”.

    2014: Patrick Modiano (Francia) por “el arte de la memoria con el que evoca los destinos humanos más imperceptibles y revela el mundo de la Ocupación”.

    2013: Alice Munro (Canadá), “soberana del arte del relato corto contemporáneo”.

    Reflejo de la época

    El punto de referencia de la Academia es el testamento de Alfred Nobel que señala que el premio debe distinguir a un escritor cuya obra literaria sea prueba de un “poderoso ideal”.

    Un deseo marcado a veces por la situación geopolítica del mundo, señaló Paul Tenngart, profesor de literatura en la Universidad de Lund, en un artículo.

    Mencionó como ejemplo a Iván Bunin, primer escritor ruso coronado en 1933, conocido por sus textos muy críticos del régimen bolchevique y cuya obra fue prohibida en la URSS hasta la muerte de Stalin, veinte años más tarde.

    premio nobel literaturaEl punto de referencia de la Academia es el testamento de Alfred Nobel que señala que el premio debe distinguir a un escritor cuya obra literaria sea prueba de un “poderoso ideal”. (Photo by Jonathan NACKSTRAND / AFP) | Foto: AFP

    Desde la creación del premio, solo 17 mujeres han sido recompensadas dentro de un total de 119 premiados.

    La filtración del nombre de un ganador del Nobel es muy poco frecuente y la Academia Sueca se esfuerza para que los debates sean secretos. La lista de los nominados también se mantiene en secreto durante 50 años.

    “Lamentamos profundamente lo ocurrido. Lo importante es que eso no afectó en nada la atribución de los premios”, agregaron sobre el hecho.

  • “Nadie nos obligó a marchar, lo hicimos por convicción”

    “Nadie nos obligó a marchar, lo hicimos por convicción”

    Millares de colombianos inundaron las calles el pasado 27 de septiembre, en la que se considera, una de las movilizaciones más grandes de las ultimas décadas. Ni siquiera los medios pudieron ignorarlo.

    Para poner un solo ejemplo: se estima que 35 mil marchantes llegaron a la Plaza de Bolívar, en Bogotá. La multitud desbordaba el espacio y en los costados, había grupos grandes siguiendo las actividades culturales, a través de pantallas gigantes.

    “Nadie nos obligó a marchar, lo hicimos por convicción”, dijo una mujer de casi setenta años. Lo hizo ante la televisión nacional. Esa imagen le ha dado vuelta al mundo, en los reportes de prensa y de medios como CNN y BBC, proclives a criticar el gobierno del cambio.

    TODO EL PAÍS SE MOVILIZÓ

    Pero no fue solo en la capital colombiana. En todas las ciudades y municipios, los ciudadanos salieron a marchar. Lo hicieron con tres propósitos: reafirmar el respaldo a las reformas sociales que cursan en el Congreso, rechazar de manera categórica un eventual golpe de Estado del que han filtrado información los organismos de inteligencia y, también, para pedir que cese el asesinato de líderes sociales.

    Al intervenir en la plaza pública, el presidente Gustavo Petro, llamó a un acuerdo nacional en el que los colombianos no se destrocen–algunos animados por intereses partidistas–, sino que unan esfuerzos para sacar adelante los cambios que reclaman los menos favorecidos.

    Las conversaciones de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) también estuvieron incluidas en el discurso del mandatario Gustavo Petro. Aseguró que van por buen camino y que espera que el próximo gobierno sea progresista, para que continúe con lo establecido en su administración.

    “El ELN ha llegado a un punto de negociación que nunca había alcanzado en su historia. Estamos a punto de llegar a lo que se llama el punto de no retorno, ese acuerdo de paz que está a punto de lograrse, ojalá se logre, será una señal para todas las gentes que ejercen violencia en Colombia hoy, una señal fundamental. Los tiempos de la violencia han terminado”, sostuvo el presidente.

    EL VALLE DEL CAUCA DIO EJEMPLO

    Y aun cuando algunos en el Palacio de San Francisco dijeron que esa marcha iba a terminar en asonada—tenemos copia del Chat—fue todo lo contrario. La movilización que inició en la Estación del Ferrocarril y concluyó en la Plazoleta de  San Francisco, fue una fiesta con aires de carnaval en defensa de la vida.

    La dirigencia sugoviana participó, como era de esperarse. Lo hicimos bajo el convencimiento de que es “Ahora o nunca”, es decir, que esta oportunidad de cerrar la brecha social, bajo ninguna circunstancia podemos perderla.

    También Buenaventura y Palmira, desbordaron las calles. Aquí se marchó por convicción, porque creemos en un nuevo país, con igualdad de oportunidades para todos. Más notas del mismo autor aquí

  • Colombia naufraga ante nuestros ojos

    Colombia naufraga ante nuestros ojos

    Los enfrentamientos que polarizan a los colombianos, nos impiden ver que el país naufraga en la pobreza y el estancamiento.

    Alentados por las historias de sus padres que escuchaban en la sala de la casa, los adolescentes cambiaron el día menos esperado, los juegos tradicionales de ponchao, escondite, la gallina ciega, el beso robado y tantos otros, para trenzarse en grescas de las que, invariablemente, terminaban algunos con chichones y otros con los ojos morados.

    Eran las batallas de liberales y conservadores. Por supuesto, no sabían bien de qué se trataba, pero dependiendo de sus progenitores, para algunos ser azul era tanto como pertenecer al bando de los buenos, y si eran del color rojo, encarnar a los malos. Dependiendo de las elecciones de la época, la apreciación cambiaba y de pronto los que antes eran malos, ahora eran buenos, y viceversa.

    Mientras atendían las contusiones, padres y madres decían a sus muchachos que por política no se peleaba, pero para ellos, era cuestión de dignidad, así no entendieran en su corta infancia, nada de ideologías, coaliciones ni compadrazgos.

    Esa es la forma como el escritor, Álvaro Salón Becerra, describía en el libro “Al pueblo nunca le toca”, la forma como por generaciones se han sembrado odios que enfrentan a familias enteras.

    En las páginas del libro relató magistralmente las guerras intestinas que le han impedido a Colombia salir adelante y que mantienen enfrentados a unos y otros, alimentando rencores y generando divisiones.

    Salimos de una y caemos en la otra. Ahora atravesamos una polarización sin antecedente histórico que enfrenta a petristas y antipetristas, mientras que el país se encuentra sumido en la zozobra, la pobreza y un estancamiento del que no saldremos si prosigue esa pelea que cada día tiene un nuevo capítulo, fácil de seguir en los noticieros de radio, televisión o en los diarios.

    La intolerancia y la falta de diálogo nos están ganando la batalla. Entre tanto avanza este gobierno, Colombia naufraga, a menos que hagamos un alto en el camino para escucharnos y construir juntos.

  • La soledad de los migrantes

    La soledad de los migrantes

    A Johana, que vive en los recuerdos.

    Vendió una moto, dos relojes, las pocas joyas que compró a plazos, hizo rifas y ofreció postres en el vecindario. Todo para reunir los casi seis millones del tiquete de ida y vuelta a España, aunque sabía que no habría regreso. “Acá en mi país no consigo trabajo. Me piden experiencia. ¿Cómo tenerla si nadie brinda la oportunidad?”, me dijo

    Se graduó como administradora de empresas y, con esfuerzo, cursó una especialización en gestión humana. Ilusiones. Sueños. Esperanzas. Pero todo se truncaba cada vez que llevaba una hoja de vida. “No nos llame, nosotros la llamamos”, le decían.

    De tanto escuchar el mismo argumento, desistió un día. Entonces decidió viajar a España, de la cual sabía muy poco, salvo lo que le enseñaron en las clases de geografía. Hoy vive allá. Trabaja arreglando casas. No le importa lavar baños, planchar y hacer todo lo que acá no le gustaba. Se gana en euros, pocos sí, pero le permiten sobrevivir.

    Cada mes envía un giro a su mamá. Allá, en la oficina, la conocen. La saludan y le dicen: “Llegó esta mañana”. Ella sabe que son, invariablemente, ciento veinte euros, es decir, medio salario mínimo en pesos colombianos. “Son una ayuda enorme”, asegura la mujer. Habita una habitación con cocineta. Para sobrevivir, se rebusca vendiendo chucherías cerca de la plaza mayor. Es así desde que abandonaron la finca, a dos horas de la ciudad.

    “Recuerdo la despedida. En el aeropuerto. Alrededor, todos felices. Iban de paseo. Nosotros despedíamos a Johana. Ella no volvería y sabrá Dios cuando vuelva a Colombia”, relata la madre.

    Ella no quiere volver a la chagra. ¿A qué iría?, se pregunta. Lo más demoledor sería la soledad. Ir hasta la pequeña pieza donde está todo: vestidos, fotos y unos libros que devoró en la secundaria. “La ausencia de un ser querido duele mucho”, repite con tristeza al recordar el día ya lejano en que despidió a Johana…

  • Sonido de Libertad

    Sonido de Libertad

    La película grabada en Cartagena, Santa Marta y Bogotá, llama la atención sobre la necesidad de poner fin al tráfico de niños.

    Rocío y su hermanito de cinco años fueron raptados en Centroamérica y, después de un largo viaje en condiciones inhumanas, vendidos a diversos compradores, pedófilos.

    La niña de siete años termina su cautiverio en la zona boscosa, en Nariño, de acuerdo con la película Sonido de Libertad, que por este año despierta sensación en todo el país. Había caído en manos del comandante de un grupo armado, que no puede ocultar sus gustos de pederasta y asume a la menor, como su compañera de vida en el aciago mundo de tráfico y guerra en el que se desenvuelve.

    La historia es real, según lo describe el director, José Eduardo Verástegui, aunque anota, el rescate no fue tan espectacular y peliculero. Al fin y al cabo, era necesario imprimirle acción a la trama.

    Vi la presentación y no dudo en ir nuevamente esta semana. Emocionante escuchar “Pienso en ti”, de Shakira, cuando Rocío vuelve a la libertad, en manos de Tim Ballard.

    ¿Comentarios? Solo reconocer que se trata de una excelente producción. La recomiendo. Pone sobre la palestra la infame trata de niños, el tráfico de órganos y la forma cruel como le roban los sueños a los menores, para sumirlos en un mundo sórdido donde prima la perversión.

    Increíble que en pleno siglo veintiuno, haya esclavitud y más de este tipo, que vulnera todos derechos. Sorprendente que Cartagena, Santa Marta y Bogotá—donde se grabaron las principales escenas, sean en realidad focos de la pederastia, donde el negocio ilegal ha llegado a tal punto que se promueve en el exterior bajo la figura de turismo sexual.

    Como padres y abuelos, el llamado es a cuidar de la niñez.  Estar pendientes de nuestros pequeños. No descuidarlos.

    Y, sin duda, la convocatoria a los congresistas para que, desde ese escenario, endurezcan las condenas contra quienes tienen estas inclinaciones y materializan sus apetitos y fantasías, dañando la vida de niños y niñas. 

    (C) Fernando Alexis Jiménez

    NOTA IMPORTANTE: El presente texto forma parte de la columna que publica los domingos el autor en el Diario del Sur, medio que puede ser consultado en formato impreso y digital. No compromete el pensamiento sugoviano. 

  • El desplazamiento forzado está dejando abandonados los campos

    El desplazamiento forzado está dejando abandonados los campos

    El suroccidente colombiano sigue duramente golpeado por el desplazamiento, ante la permanencia del conflicto.

    Los días se sucedían como siempre, tranquilos. Una paz enorme en la ruralidad, donde a veces se confunden los días de semana rutinarios con un domingo o un festivo. El sábado es distinto: se va al pueblo, en jipeto Willis 1952 o en la tradicional chiva, a vender productos—si los hay—, o a comprar el mercado.

    Son los tiempos que Jacinto Imbachi añora. Una época en la que, lo más ruidoso que se escuchaba, era a unos parroquianos alegando en la fonda de la vereda después de unas cuantas cervezas. Pero las grescas no iban a mayores. Si mucho, alguien con un ojo morado que, al día siguiente saludaba a su contendor en la finca, con el consuetudinario: “Cosas de tragos, vecino. Qué pena.”

    Las cosas son diferentes hoy. El conflicto armado no cesa en los departamentos del suroccidente colombiano.

    En el caso de Nariño, se han presentado en el último año al menos 33 eventos. De acuerdo con la Unidad de Víctimas y la Defensoría del Pueblo, se ha registrado el desplazamiento de 16.137 personas en migraciones masivas y 4.788 por desplazamientos individuales.

    En el papel quizá no se aprecia la magnitud del drama. Se puede dimensionar cuando se ve a hombres, mujeres y niños en romería, llevando pesadas maletas en la espalda, unos en búsqueda de sus familiares y otros, enfrentando la incertidumbre de no tener un destino.

    La sonrisa se borró del rostro de Jacinto Imbachi. Añora su finca, los fines de semana en la tranquilidad de la cabecera veredal o en la fonda o visitando a los Rosero, a los Jiménez y a los González allá en sus propiedades. O quizá viendo caer la noche, sentado en el alerón de la casa, tomándose un café.

    La Paz Total es necesaria, para que los campos vuelvan a florecer… Por Jacinto, por Martha, por Amparo, por José Antonio y muchos más, que cese el conflicto…


    NOTA IMPORTANTE: El presente texto forma parte de la habitual columna semanal que publica el autor en la edición dominical del Diario del Sur. Se trata de un periódico que circula en formato impreso y puede ser consultado vía web.


     

  • Rosaura espera que la paz total, le traiga de vuelta a Nicolás

    Rosaura espera que la paz total, le traiga de vuelta a Nicolás

    Si hay una expectativa que asiste a millares de colombianos, es que termine la guerra y que en los campos no vuelvan a escucharse tiros de fusil en la distancia.

    Fernando Alexis Jiménez | Periodista y dirigente sugoviano


    Rosaura conserva dos cosas en el armario, que para ella son sagradas. El álbum con fotos de la familia, muchas de ellas de Nicolás—a quien vio por última vez cuando terminaba el bachillerato—, y 37 cartas que le ha enviado, desde la lejanía de las montañas, en las que le dice que la ama y que no ve la hora de tomarse un café con el “viejo”, en alusión a su padre.

    El muchacho, que hoy debe tener 25 años, se fue para la guerrilla envalentonado por todos los libros y folletos que le compartieron en el colegio, y con el íntimo deseo de ver una Colombia diferente, con igualdad. “Algún día esto va a cambiar”, les repetía. Era su frase de siempre, hasta el día que se marchó con un maletín que le habían regalado de cumpleaños, con la promesa de regresar después del fin de semana.

    Desde entonces, su madre no se pierde noticiero de televisión, atenta a las notas sobre enfrentamientos del ejército y la insurgencia. El corazón le palpita cuando aluden a las bajas, pendiente de las imágenes para ver si entre los fallecidos, está Nicolás.

    Rosaura espera con ansias el 3 de agosto próximo. Ese día, en Bogotá, se instalará el comité nacional de participación de los diálogos con el ELN, entrará en vigencia el cese al fuego bilateral y se definirán los nueve protocolos para el cumplimiento de lo pactado, con asistencia de la veeduría internacional, la iglesia y las expresiones ciudadanas.

    Junto a ella, decenas de colombianos que le apostamos a una paz total, porque no aguantamos más años de guerra. Y, sin duda, al término del proceso ella espera que un día cualquiera toquen a la puerta y en el umbral, pueda ver a Nicolás, con una sonrisa amplia y tranquilizadora, para no irse jamás, y tomarse todas las tardes un cafecito con el “viejo”.


    NOTA IMPORTANTE: El presente artículo forma parte de las columnas dominicales que publica el autor en el Diario del Sur. Un medio de comunicación que circula en formato impreso y en edición digital. La totalidad del contenido compromete a su autor ya que no necesariamente interpreta el pensamiento sugoviano.


     

  • La paz total debe reflejarse en productividad rural

    La paz total debe reflejarse en productividad rural

    Para nuestros campesinos, la felicidad no está asociada con tener riquezas, sino con cultivar la tierra con tranquilidad.

    Fernando Alexis Jiménez | Periodista y dirigente sugoviano


    Al margen de si compartimos las políticas del gobierno de Petro, en algo en lo que quizá coincidamos es en la urgente necesidad de desescalar el conflicto armado y avanzar hacia un punto de equilibrio, es decir, la paz total.

    Por supuesto, seguirán situaciones complejas promovidas por quienes han vivido y no conciben otra forma de vida que la guerra. Pero cesar el atronador sonido del mayor número de fusiles, traerá tranquilidad a los campesinos del corredor del Pacífico, comenzando por el Chocó, Valle y Cauca, hasta llegar a la ruralidad de Nariño.

    Lo que han vivido millares de campesinos, es el dolor y la zozobra en las confrontaciones armadas.

    En medio del tableteo de las metrallas, nadie puede cultivar la tierra con tranquilidad. Acabar con ese sonido que aterroriza, y poder transitar por trochas, caminos y carreteras apartadas sin ningún temor, constituye un aliciente para pensar qué sembrar.

    No hay un espectáculo más desolador que un campesino junto con su esposa y dos hijos adolescentes, en un costado de la Plaza de Nariño, pidiendo para comer y conseguir para pagar una pieza para pasar la noche.

    No saben nada de ideologías o motivos que alimentan las luchas de poder o dominio territorial. Lo único que saben, es que hace unas semanas cultivaban en una chagra y ahora soportan la incertidumbre en una selva de cemento a la que no están acostumbrados. Por ellos, nuestros campesinos, la paz total es urgente…

    Si usted, después de ayudarlos con comida o un billete, les pregunta qué es la felicidad, sin duda le responderán que la felicidad es estar en la tierra que los vio nacer y de la que salieron huyendo por enfrentamientos que no comprenden, que no comparten y que desean que acaben de una buena vez.

    Paz total no debe ser un argumento para generar nuevos enfrentamientos, sino el principio para recobrar la productividad rural del corredor del Pacífico.

    @FernandoAlexisJiménez


    NOTA IMPORTANTE: El presente texto forma parte de la columna dominical  que publica el autor en el Diario del Sur, que circula en formato impreso y se publica, asimismo, en Internet. La responsabilidad le asiste al autor y no necesariamente interpreta el pensamiento sugoviano.