Autor: Fernando Alexis Jiménez

  • Historia de pobreza escrita desde una guitarra

    Historia de pobreza escrita desde una guitarra

    Los relatos de la miseria los escriben a diario nuestros conciudadanos, sin empleo y sometidos a una sociedad donde priman los intereses particulares antes que la solidaridad.”

    Por Fernando Alexis Jiménez | Periodista independiente y dirigente sindical


    Al cerrarse la puerta del bus por poco le daña la guitarra, con armazón de triples, remendada con cinta adhesiva gris, y pintada en su totalidad de verde, no por aquello del color de la esperanza sino porque fue la más barata que consiguió en un almacén de la calle 10.
    “Este infame casi me deja sin con qué trabajar”, murmuró al tiempo que arrancaba el vehículo
    Saludó. Nadie respondió. Los buenos modales se han ido acabando en el sistema de transporte masivo. Es que se suben unos y otros a vender, a rapear, a pedir para “mi esposa que está grave en el hospital” aun cuando la fórmula está muy vieja, color sepia, y en consecuencia, la decisión de los usuarios es medir sus palabras, ahorrarlas.
    Y el canto del hombre. Dos canciones de Olimpo Cárdenas. Los jóvenes miran extrañados, sin saber de qué cantautor son los temas, y los viejos evocando su juventud, cuando lo más atrevido que hacían con su novia era tomarle la mano y darle un beso furtivo.
    “Si alguno puede colaborarme, se lo agradezco. Tengo una familia que mantener, y mis dos hijos pequeños entraron a estudiar. Un peso que usted me dé, será de mucha ayuda.”, explica a un auditorio infideferente.
    Y comienza el recorrido, y las excusas, el que baja la mirada, el que finge escuchar radio con sus audífonos conectados al teléfono, el que mira a través de la ventana, la señora que protesta: “Mire por donde anda, que me piso”, y al término de la travesía en medio de los pasajeros, la colecta sólo suma $1.350 pesos.
    Se ubica en el acordeón del medio del bus masivo. Vuelve a contar, para comprobar que no se equivocó. Se mete el dinero en el bolsillo, y justo cuando se apresta a salir, una señora robusta lo atropella y, de paso, le aplasta la guitarra. Crack. Algo que se rompe. La madera frágil del instrumento. Cuestión de segundos. Para él, una verdadera tragedia.
    Se baja en la estación siguiente. Pensaba por igual en su guitarra averiada de nuevo, en su familia allá en la ladera. En su esposa, en los hijos, en las obligaciones que tiene con ellos, y en la falta de empleo que lo lleva a ganarse la vida cantando en los buses.
    Es la otra cara de la pobreza que no muestran la prensa ni la televisión. Son las postales de la miseria que tapa la clase privilegiada del país.  
    Lo último que vi, mientras se alejaba el transporte, fue al cantante improvisado cuando sacaba de una tula cinta adhesiva de color gris para remendar su guitarra y comenzar de nuevo la jornada.
    Tomado de la Serie Relatos desde la Miseria, escrita por Fernando Alexis Jiménez.


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  • De Petro, la Constituyente y el olor a azufre

    De Petro, la Constituyente y el olor a azufre

    Una propuesta que apenas está en proceso de construcción, ha desatado una ola perjudicial de especulaciones en el país.

    Fernando Alexis Jiménez | Periodista independiente y dirigente sindical


    Alguien comentó que el carro que atravesó la única calle de Villavieja y Pueblo Nuevo, en la zona rural de Natagaima, parecía sospechoso, no solo por el color negro, sino porque dentro se veían personas de rostro sombrío.  Caía la tarde y la fonda del caserío estaba parcialmente llena: unos comprando víveres, y otros, bebiéndose una cerveza después de una jornada calurosa.

    Una matrona preguntó si no serían los mismos a quienes se acusaba de robar niños para extraerles los órganos, que según había escuchado en la radio, iban a zonas distantes de Colombia a cometer sus fechorías.

    Pronto, esos dos comentarios sueltos se convirtieron en un rumor que viajó, por el método eficaz del voz a voz, de finca en finca y atravesó montañas, cañadas y quebradas, como el anticipo de que algo grave se avecinaba.

    Quien escuchaba del asunto, sumaba su propia versión, hasta convertirlo en un relato espeluznante que llevó a los niños a esconderse en casa, y a sus padres a espiar furtivamente cada vez que escuchaban en la distancia que se acercaba un vehículo. Algunos se fueron a otras regiones, abandonando incluso sus pertenencias.

    Una dinámica similar, algo terrorífica y alimentada por la especulación, se desató con motivo de la propuesta del presidente Petro en el icónico sector de Puerto Resistencia en Cali, cuando dejó entrever que las reformas sociales, si no hacían tránsito favorable en el Congreso, debían ser refrendadas por el pueblo.

    Unos dicen que será un segundo Hugo Chávez, mencionan que sería un émulo de Fidel Castro, pero sin barba, otros que Daniel Ortega le quedó en pañales y hay quienes se atreven a compararlo con Kim Jong-un, el dictador de Corea del Norte. De la noche a la mañana, muchos asocian a Petro con el olor a azufre y advierten que detrás de su vestimenta, esconde la cola mientras se cubre los cachos con esos sombreros grandes que le regalaron en Córdoba.

    Ni lo uno, ni lo otro. La Asamblea Nacional Constituyente es una propuesta que debe seguir su curso. Satanizarla, agudiza la polarización en el país. Los rumores apocalípticos en nada contribuyen a construir un nuevo país.  

    LOS PUNTOS PRINCIPALES DE LA CONSTITUYENTE

    En los seis puntos de los que habla, no figura la reelección, y aunque los soñadores de la izquierda seguimos creyendo en un cambio donde haya igualdad y justicia social, la ultraderecha del país no permitirá que un progresista siga en el poder.

    Son temas puntuales de orden laboral, pensional, de salud y equidad económica. No deberíamos temerle a que esas decisiones se tomen en las urnas.

    Recordemos que la Constitución de 1991 fijo las reglas de juego para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente en Colombia, particularmente el artículo 376.

    El último censo electoral estableció que en Colombia 40.292.068 personas están habilitadas para votar. Para aprobar la realización de una asamblea nacional constituyente al menos una tercera parte de esos votantes deberían dar su voto afirmativo en las urnas.

    Seguir moviéndonos alrededor del argumento del cuento “Algo muy grave va a suceder en este pueblo”, del nobel colombiano, Gabriel García Márquez, es anticiparnos a los acontecimientos y permitir que especulaciones y rumores apocalípticos nos impidan vivir en paz.


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  • Las mujeres colombianas podrán jubilarse con 1000 semanas

    Las mujeres colombianas podrán jubilarse con 1000 semanas

    Publicamos un análisis del nuevo paso de avanzada que le permitirá a las mujeres jubilarse oportunamente. Conozca 3 aspectos puntuales de la Sentencia de la Corte Constitucional.

    La Corte Constitucional declaró como inconstitucional el requisito que exigía por lo menos 1.150 semanas cotizadas a las mujeres para el reconocimiento a la garantía de pensión mínima, en el régimen privado. La decisión tendrá efectos diferidos hasta el 31 de diciembre de 2025, de acuerdo con el alto tribunal según la Sentencia C-054.

    Sobre esa base, María Cristina que ya tiene la edad, pero sumando semanas solo alcanzaba las 1000, tendrá oportunidad de jubilarse en el régimen privado, y no seguir buscando quién la contrate. El asunto le resultaba complejo porque en un país como Colombia y de manera inexplicable, se concibe que alguien con más de 35 años ya es viejo. En pocas palabras, le cierran las puertas en todas partes. Es más, ni le reciben la hija de vida.

    UN AVANCE SIGNIFICATIVO

    Hasta el mes de febrero de este año, para que las colombianas pudieran jubilarse en el régimen privado, requerían 1.150 semanas.

    En junio del año pasado, la misma Corte Constitucional había resuelto una demanda en la que decidió que, a partir del 1 de enero, se disminuirían gradualmente el tiempo mínimo exigido de 1.300 semanas para mujeres en los fondos públicos hasta llegar a 1.000 semanas.

    Sin embargo, esto no aplicaba para el régimen privado lo que motivó la decisión de que también aplique para las mujeres en las AFP.

     

    ¿CÓMO SE LOGRÓ DAR ESTE NUEVO PASO?

    La Sala Plena de la Corte analizó una demanda de constitucionalidad contra la frase “y hubiesen cotizado por lo menos mil ciento cincuenta semanas (1.150)” del artículo 65 de la Ley 100 de 1993 en relación con sus efectos para las mujeres.

    Para los demandantes, el aparte vulneraba los derechos a la igualdad y a la seguridad social de las mujeres afiliadas al Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad (RAIS).

    Respecto de la igualdad, mencionaron que preveía un trato idéntico entre mujeres y hombres y no incorporaba un enfoque de género. Acerca de la seguridad social, los demandantes consideraron que la ausencia de una medida con enfoque diferencial y de género para acceder a la pensión mínima de vejez ponía en riesgo la posibilidad de que las mujeres alcanzaran una mesada pensional que garantizara la satisfacción de sus necesidades.

    La Sala Plena, en su análisis, consideró que el trato idéntico previsto en la norma no era proporcionado en sentido estricto, porque los altos o intensos beneficios que suponía para la protección del principio de solidaridad en el RAIS y la estabilidad financiera del sistema pensional no compensaban las afectaciones que causaba a los derechos fundamentales de las mujeres.

    IGUALDAD PARA PENSIONARSE

    En concreto, la Corte encontró que el trato idéntico generaba afectaciones intensas a los derechos de las mujeres a la igualdad y no discriminación, seguridad social y mínimo vital.

    1.- Igualdad y no discriminación: El aparte demandado vulneraba el derecho a la igualdad, porque el trato idéntico previsto en la norma en cuanto al número de semanas de cotización exigible para el reconocimiento de la garantía de pensión mínima, a pesar de ser en apariencia neutro, tiene un impacto diferenciado en las mujeres, pues de facto restringe la posibilidad de que accedan al reconocimiento de la garantía de pensión mínima.

    Lo anterior, habida cuenta de que ignora las prácticas y escenarios de discriminación estructurales en el mercado laboral a las que históricamente se han enfrentado, las cuales han obstaculizado que puedan efectuar cotizaciones al sistema y, en consecuencia, cumplir con la densidad de semanas exigida para acceder a esta garantía.

    2.- Seguridad social: El aparte demandado menoscababa el núcleo esencial del derecho fundamental a la seguridad social. Esto es así, porque la restricción indirecta que se deriva del trato idéntico previsto en la norma, respecto de las semanas de cotización, limitaba la posibilidad de que algunas mujeres, que no contaban con el capital suficiente en la cuenta de ahorro individual para financiar una pensión, accedieran a una pensión de vejez.

    3.- Mínimo vital: La Sala resaltó que los beneficiarios de la garantía de pensión mínima son las y los afiliados al RAIS de bajos recursos que no cuentan con capital suficiente en la cuenta de ahorro individual para financiar una pensión que ascienda a, por lo menos, un salario mínimo.

    En este sentido, la Sala Plena resaltó que, conforme a la jurisprudencia constitucional, la garantía de pensión mínima es una manifestación del principio constitucional de la remuneración mínima vital y móvil (art. 53 de la CP), debido a que busca garantizar que las y los afiliados al RAIS tengan una mesada pensional que les permita lograr un nivel de vida que asegure no sólo a ellos, sino también a sus familias, la satisfacción de sus necesidades básicas.

    Por esta razón, al limitar de facto el acceso a esta garantía, la norma demandada ponía en riesgo el mínimo vital de las mujeres de bajos recursos, pues obstaculizaba la posibilidad de que contaran con una mesada pensional que les permitiera satisfacer sus necesidades básicas durante su vejez.


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  • El sistema de salud en Colombia debe reformarse

    El sistema de salud en Colombia debe reformarse

    Desde hace ya varios años, el sistema de salud es inviable. Está en cuidados intensivos y no tiene cura.

    Fernando Alexis Jiménez | Periodista y dirigente sindical del SUGOV


    En su comunidad lo querían. Era adulto mayor y, como es previsible, enfrentaba los achaques que se derivan del paso de los años, y en el caso específico de don Rafael, las pésimas condiciones por la pobreza, la mala alimentación y jornadas de trabajo de hasta doce horas.

    Su vida transcurrió en Río Quito, población distante 250 kilómetros de Quibdó, en el noroeste chocoano.

    Conoció la capital, no por asuntos de turismo o visitar un familiar, sino porque en su tierra no podían atenderlo. Después de varias horas, tirado en un andén frente a la EPS Funvida, murió arropado con una sábana y una pequeña bala de oxígeno. Lo más doloroso es que sus allegados no tenían recursos para enterrarlo siquiera. Los hechos ocurrieron el 12 de junio del 2020.

    En Pereira, un habitante de calle falleció en una camilla, esperando recibir atención médica.  “Espere su turno”, le decían. Su agonía duró alrededor de cuatro horas en el Hospital Kennedy. Cuando alguien advirtió que no respiraba, se volcaron sobre él médicos y enfermeras. No había nada qué hacer. Irónicamente llevaba una camiseta verde con el Salmo 91. “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.” Allá, en la eternidad, debe estar mejor que en medio nuestro.

    En Cúcuta emprendió el viaje sin retorno, Josefina Osorio, quien sufría de diabetes. Llegó al centro de salud pidiendo atención inmediata. Se la negaron. Murió abrazando un frasco de insulina, que ya no le servía para conservar el aliento de vida.

    Los casos documentados son muchos. Llenarían múltiples anaqueles en una bodega. Detrás del mal servicio de las EPS hay muchas historias de dolor.

    Así las cosas, la salud en Colombia debe reformarse. Más temprano que tarde. Si no en el gobierno de Petro, en el que viene, porque el sistema como está actualmente, es inviable fiscalmente, y quienes están llevando la peor parte, son los usuarios. Es una reforma urgente.


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  • A propósito del reclutamiento forzoso: Lejos de todo y sin esperanzas

    A propósito del reclutamiento forzoso: Lejos de todo y sin esperanzas

    Nuestro gran sueño, que esta tragedia termine, porque un niño o niña reclutados, es una vida que se puede perder en la encrucijada de la guerra irracional que azota al país desde hace cinco décadas.

    Fernando Alexis Jiménez | Periodista independiente y dirigente sugoviano


    Conforme se camina, con el sol o la lluvia a las espaldas, las montañas parecen interminables y da la sensación de que el destino de llegada nunca está cerca. Al cansancio de andar por trochas, cruzar ríos y vadear senderos, se suma la incertidumbre. Ya no se tiene a nadie cercano, salvo a los hombres armados que conducen la columna y gritan: “Sigan por ahí”, “Deténganse”, “Es hora de comer algo”.

    Juan José Otlaya Ruíz extrañaba a su madre Rosalba, a su padre Isolino y a sus dos hermanos que quedaron atrás, en un corregimiento del Cauca, cuyo caserío se fue desdibujando en la distancia hasta convertirse en un punto diminuto y desapareció al cruzar un monte. En ese preciso instante, experimentó una soledad abrumadora. Se sintió muy solo, vulnerable y con ganas de llorar.

    Estaba a pocos días de cumplir los 15 años y cursaba octavo grado de secundaria. Su sueño era ser ingeniero civil. Desde muy pequeño creía que, con ese título, iba a poder llenar la región de carreteras pavimentadas. Se veía recorriendo esos parajes, pero no como ahora, reclutado a la fuerza por un grupo armado. Se limpió el sudor de la frente, ansiando llegar a un punto remoto donde pudiera comer algo y descansar.  

    Los padres jamás volvieron a ver a Juan José. Desconocen si prosigue enrolado en un grupo irregular o si fue enterrado en una cañada cualquiera, después de sucumbir en un combate.

    Un día les llegó un mensaje, en una hoja de cuaderno, en el que les decía que estaba bien, pero que no quería seguir en la guerra. “Apenas pueda, me escapo”, anunciaba. El recado llegó por mano de una estafeta eventual, que salió del monte para comprar medicamentos para los enfermos.

    Como este jovencito, muchos más. Desde 1962 hasta la fecha, más de 16.900 niños y adolescentes han sido víctimas de reclutamiento forzado por parte de grupos armados ilegales en Colombia, de acuerdo con el Centro de Memoria Histórica que avalan los últimos reportes de la Defensoría del Pueblo, que registró 166 reclutamientos en el 2023. Los niños, niñas y adolescentes indígenas son los más afectados, con el 75 % de estos casos.

    Nuestro gran sueño, que esta tragedia termine, porque un niño o niña reclutados, es una vida que se puede perder en la encrucijada de la guerra irracional que azota al país desde hace cinco décadas.


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  • El diálogo es el único camino

    El diálogo es el único camino

    La esperanza se reaviva con la reanudación de los diálogos entre el gobierno nacional y la insurgencia.

    Fernando Alexis Jiménez | Periodista y dirigente del SUGOV


    La reanudación de los diálogos entre el gobierno nacional y el ELN, conjura la eventual crisis del congelamiento del proceso y reaviva la esperanza para el corredor del Pacífico en torno a dar un paso más hacia la paz.

    Chocó, Valle, Cauca y Nariño han sido duramente golpeados por la guerra en cincuenta décadas. Una ruptura, resultaba demoledora y señal de alerta para que decenas de familias emprendieran un éxodo interminable en procura de salvarse.

    La imagen más dramática de estas migraciones abruptas, la tengo difusa y con degradaciones color sepia como en las viejas fotografías. Corresponde al mes de agosto de 1999. Por aquella época, integré una comisión humanitaria que ingresó a la zona alta de Buga, adonde había llegado un contingente del Bloque Calima de las Autodefensas.

    Me atormentó la desolación de las fincas, en una de las cuales había un perro de aspecto triste. Al parecer sus dueños lo olvidaron durante la huida. La mascota permanecía fiel, esperando su regreso. En las paredes, grafitis de las AUC.

    Sin embargo, en un caserío desolado encontramos a una pareja y dos niños. No habían podido transportarse. “Acá nos tocó morirnos”, me dijo el campesino, curtido por el paso de los años y el sol incandescente que iluminaba la montaña.

    Al animarlos para que se fueran con nosotros en la camioneta, echó unas cuantas mudas de ropa, amarradas en un costal. La esposa, en cambio, insistió en llevarse cuatro gallinas. “Es lo único que nos queda”, dijo y argumentó que, al venderlas, tendrían al menos para sobrevivir unos días. Las gumarras las vendió en un retén del extinto grupo Jaime Báteman Cayón.

    Reanudar las conversaciones con los elenos evitará que esas escenas dolorosas vuelvan a repetirse. No hay nada más doloroso que ver a campesinos yéndose de sus tierras porque los grupos armados están enfrentados. Definitivamente, el diálogo es el único camino para que nuestros campos vuelvan a florecer.


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  • La unidad sindical, una prioridad para el VIII Congreso de la CUT

    La unidad sindical, una prioridad para el VIII Congreso de la CUT

    Líderes sindicales que participarán en el VIII Congreso de la CUT coincidieron en la importancia de rodear los cambios impulsados por el gobierno de Petro.

    Fernando Alexis Jiménez | Periodista y dirigente sindical


    Con un llamamiento a la unidad de las organizaciones sindicales y cerrarle brechas a la proliferación de organizaciones que antes que fortalecer, dividen, concluyó en Cali el encuentro preparatorio del VIII Congreso de la CUT en Colombia.

    Edgar Mojica, directivo nacional de la central obrera consideró urgente unir esfuerzos en la lucha para empoderar comunidades, atender los conflictos y reconocer las nuevas invasiones para explotar recursos minerales valiosos.

    Precisó que no se puede desconocer que avanza un golpe blando contra el presidente Petro y, tal como ocurrió en Bolivia y Perú, se busca generar desestabilización, socavando las bases de la democracia.

    La convocatoria regional alentó la conformación de un bloque popular a través del cual se respalden iniciativas enfocadas en la paz y salga al paso del avance del paramilitarismo que enfrenta Colombia.

    Tanto el presidente de la CUT nacional, Fabio Arias, como el presidente del ejecutivo Valle del Cauca, Wilson Sáenz Manchola, coincidieron en la preocupación que despiertan los incumplimientos sistemáticos a los acuerdos con la insurgencia representado en el asesinato a los firmantes. No se desconoce que hay fuerzas oscuras detrás de esas muertes,

    Finalmente, y tras exponerse las tesis que se debatirán en el VIII Congreso de la CUT, se alentó a los participantes a proseguir liderando las movilizaciones sociales de cara a respaldar las reformas sociales del gobierno del cambio.

    Los dejamos con registros gráficos del evento. Agradecimientos al presidente de la CUT Valle, Wilson Sáenz Manchola.

  • Felicitaciones a los apasionados del periodismo

    Felicitaciones a los apasionados del periodismo

    Sigo siendo adicto a leer y escribir y valoro la labor de los periodistas, testigos de la historia. Felicitaciones a todos mis colegas en su día.

    Fernando Alexis Jiménez | Periodista independiente y dirigente sugoviano.


    La primera nota de prensa que escribí, fue en marzo de 1982. Apareció en una margen del área de entretenimiento, compartiendo espacio con las carteleras de cine y caricaturas del diario Occidente, de Cali. Se titulaba: “Aquí Vijes”. Esa columna se tornó habitual. Era mi ejercicio como corresponsal desde mi tierra natal, informando sobre todo aquello que resultaba novedoso en nuestro pueblo, pero que, en un diario capitalino, no pasaban de ser acontecimientos parroquiales.

    El jefe de redacción de entonces era Abel Rodríguez Contreras. Me brindó la oportunidad de escribir tras escuchar una diatriba de casi media hora, en la que le relataba de qué manera, la materia que más me gustaba era el español. Cursaba el bachillerato en el Colegio Eustaquio Palacios, ya que, de la secundaria de Vijes, me echaron por revolucionario. Rodríguez me pasó una enorme cuartilla de papel y dijo, sin generar mayores expectativas: “Mándeme unas notas y ahí vemos.”

    Escribía con la misma intensidad de un náufrago que quiere llegar a la orilla, desde una máquina portátil pequeña, marca Olivetti.

    Luego vino la oportunidad de trabajar en los noticieros de radio. Compartía horarios entre los diarios impresos y las emisoras. Un agite sin precedentes que me gustaba. Estar inmerso en las noticias. Pasé de ser un periodista de provincia, a reportero y cronista en Cali.

    Como habrá podido intuir, soy empírico. Terminé estudiando algo muy distinto a mi profesión de toda la vida. Pero conservo con gratitud la tarjeta profesional de periodista que expedía el Ministerio de Educación y la licencia para locución en radio, emitida por el Ministerio de Comunicaciones. Esas credenciales se cayeron tras una tutela que instauró una persona, aduciendo el derecho constitucional a informar y ser informado.

    Traigo a colación estos recuerdos, porque sigo siendo adicto a leer y escribir y valoro la labor de los periodistas, testigos de la historia. Felicitaciones a todos mis colegas en su día.

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  • ¿Por qué siguen matando líderes sociales en Colombia?

    ¿Por qué siguen matando líderes sociales en Colombia?

    El asesinato de líderes sociales no se detiene. ¿Hasta cuándo? La máquina de la muerte sigue aceitada.


    Fernando Alexis Jiménez | Periodista independiente y dirigente del SUGOV


    El asesinato de 15 líderes sociales en el mes de enero lleva a formularnos la pregunta acerca de qué está ocurriendo en Colombia, bajo el nuevo gobierno que le apuesta a ser “potencia de la vida”,

    Los dos últimos casos: Fernando Romero, fontanero y presidente de la junta comunal del corregimiento de Cachimbal, en Vijes, y el segundo, Fabián Castaño Serra, agricultor y motorista de transporte escolar en la zona rural de Tuluá.

    El común denominador es el mismo: en sus entornos cotidianos los conocían como personas dinámicas, trabajadoras, solidarias y, en algunos casos, defensores de derechos humanos.

    La máquina de la muerte que en el actual gobierno del presidente Petro ha segado la vida de alrededor de 300 personas, al parecer se encuentra no solamente bien aceitada, sino que, además, funciona en toda la geografía nacional, los 365 días del año.

    Difícil determinar quiénes son los autores, más, cuando las “exhaustivas investigaciones” de las autoridades concluyen en nada y los casos entran a engrosar los anaqueles que se arruman en los despachos judiciales.

    De la mano con ese imparable huracán de crímenes que terminan en un limbo sin resolver, quedan familias que pasados muchos años no logran cerrar el duelo. Ahora pervive un enorme listado de hombres y mujeres que migran, preferiblemente hacia Chile, España, Portugal y Polonia.

    “Como están las cosas, lo mejor es irse a otro país, donde no se deba caminar mirando atrás en todo momento o sentir sobresaltos del corazón cada vez que acelera una motocicleta, no sea que allí vaya el sicario que tenga el encargo de acabar con uno”, nos dijo Rosendo Imbachi, líder social del Cauca el día que, por casualidad, lo encontramos en la Oficina de Pasaportes.

    Para salvar su vida, decidió abandonar a Colombia, su patria. Tiene tiquete de ida, pero no de regreso…

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  • ¿Están preparados por bomberos para atender incendios forestales?

    ¿Están preparados por bomberos para atender incendios forestales?

    Más de la mitad de los municipios del país se encuentran en jaque como consecuencia de los incendios forestales. Un asunto grave.

    Fernando Alexis Jiménez | Dirigente del SUGOV


    El único y más grande incendio en toda la historia de Vijes, mi pueblo natal, ocurrió en la casa de mis padres. Era su lugar de reposo los fines de semana, a la que acudíamos sus hijos y nietos para desconectarnos del ruido de la ciudad.

    Fue todo un acontecimiento, un sábado en la noche, causado por una veladora que encendía la persona encargada de cuidar la vivienda. Era su forma de clamar por protección. Lo grave del asunto es que todos los santos a los que invocaba, pareciera que ese día estaban ocupados y las llamas pronto cobraron fuerza en la estructura.

    El resplandor se veía de lejos, de ahí que casi todos los pobladores se volcaron hacia la calle donde ardía la casa. Incluso, cuentan que un velorio pronto quedó casi solo, porque todos se fueron. Para la gente era un espectáculo. ¡Nunca habían visto un incendio de esa magnitud! Tanta fue la romería, que los vendedores de fritanga terminaron trayendo su mercadería e hicieron su agosto, ante mirada absorta de los curiosos.

    Ese día descubrimos que el Cuerpo de Bomberos lo único que tenía era una sirena que se escuchaba hasta en las veredas más lejanas, unos uniformes viejos y una docena de baldes para llevar agua. El carro, primorosamente pintado de rojo, no encendió motores. Por eso, hasta los bomberos debieron contemplar la tragedia con resignación, rascándose la cabeza.

    Traigo a colación el incidente porque más de la mitad de los municipios colombianos están en jaque debido a los incendios forestales.   En Nariño, por ejemplo, en el 2023 se presentaron 127 incendios que arrasaron con 1.100 hectáreas. No hay Departamento que no haya registrado situaciones similares.

    ¿Están preparados los Cuerpos de Bomberos para atender estas contingencias? ¿Disponen de máquinas y dotación que les permita abordar con eficiencia y oportunidad las diabluras de las llamas producto del calor? Los gobiernos locales tienen la respuesta…

    Contacto@fernandoalexisjimenez.com